– Feb 15, 2020, 12:30 (CET)

El legado de ‘Avatar’: la película que cambió el cine y fue olvidada al mismo tiempo

Con cuatro secuelas en pre-producción, el universo de James Cameron fue una oda a los efectos por ordenador, pero su influencia parece haberse diluido diez años después de su estreno.

Fue la película más taquillera de la historia durante casi una década hasta la llegada de Avengers: Endgame. Avatar, la última cinta dirigida hasta la fecha por James Cameron, entró en las salas de cine en las navidades de 2009 como un producto rompedor donde los haya. El mundo presentado en Pandora supuso un antes y un después por su apuesta por componer la mayor parte del metraje a base de efectos por ordenador, obligó a reconvertirse a buena parte de las salas de cine de analógicas a digitales para poder emitirlas en 3D, que entonces parecía que iba a ser el formato del futuro.

Y sin embargo, ahora, cuando se cumplen diez años de que la cinta fuera bajada de su trono en los Oscar de 2010 -ganó tres estatuillas, pero no consiguió los principales como mejor película (fue para En Tierra Hostil) o mejor director (Kathryn Bigelow por la misma película)- su legado parece haberse diluido con una rapidez que parecía impensable en el momento de su lanzamiento.

Avatar fue para algunos la última gran historia épica estrenada antes de que llegara la era de la nostalgia. El fenómeno de Marvel o los remakes en live-action de Disney tienen mucho de eso: de utilizar como enganche unos personajes que conectaron con una generación que ya son padres y que ahora vuelven al cine a revivir esas historias con sus hijos.

Pero eso no quita reconocer todo lo que consiguió Avatar. Hasta que perdiera su trono como la más taquillera de la historia han pasado por las salas títulos como gran parte de la saga de Harry Potter o la nueva trilogía de La guerra de las galaxias. ¿Por qué entonces hoy no está tan vivo el recuerdo de los personajes Na'vi? ¿Por qué su máquina monetaria está tardando tanto en ser exprimida en forma de secuelas?

Un fenómeno fan explosivo pero de mecha corta

La cinta de Cameron, el director más taquillero de la historia con Titanic, Terminator o Aliens, recaudó 2.787 millones de dólares en taquilla sin ajuste a la inflación, superando a la propia historia del transatlántico hundido. Si tenemos la subida de precios en cuenta, está por encima de Endgame, siendo solo superada por Lo que el viento se llevó.

Y es que hace falta recuperar los titulares que generó en la época para percatarse del fenómeno Avatar. Tras los primeros meses de su estreno, medios como la CNN recogían reportajes sobre un extraño fenómeno que se estaba dando en las consultas de psiquiatría al que llamaron 'síndrome azul'. Aunque seguramente se viera inflado por lo llamativo del titular, en el se reportaba una tendencia entre algunos pacientes que presentaban síntomas de depresión tras ver varias veces la película y darse cuenta de que un mundo tan bello como el de Pandora no se correspondía en nada con su vida real.

La película, que duda cabe, sirvió de trampolín para empujar a los estudios hacia las cintas con mucha mayor presencia de CGI. Se utilizó por primera vez a gran escala la técnica de captura de movimiento de la mano de Weta Digital, el estudio que extendió este uso con el Gollum de Andy Serkis y que también ayudó a Marvel y su universo cinematográfico después. En cierto modo, sin Avatar quizá no se habría conseguido el Thanos de Josh Brolin que ya parece haberse convertido en el villano de una generación.

Y sin embargo su influjo fue baldío y corto, quizá porque en el que es el sustrato verdadero de las grandes películas, Avatar no era tan brillante. La cinta, que presentaba las pretensiones de explotación de los humanos de Pandora para conseguir nuevos recursos naturales, tenía una moraleja ecologista y de protección de la naturaleza que seguramente hoy tendría mucha más repercusión, pero su trama, su historia en general, fue desde el principio criticada como plana y previsible. La comparación con una especie de Pocahontas contada con humanoides gigantes azules se hizo recurrente entre la crítica, lo cual obviamente no frenó que la gente fuera en masa a disfrutar de Avatar de lo que realmente era, un fenómeno visual sin precedentes.

Pero si tenemos que comparar qué ha dejado Avatar en la cultura popular representado por su fenómeno fan -hoy el gran elemento de las películas más taquilleras- observamos que es más bien escaso. La web Archive of or own, dedicada a recopilar piezas de fanfic de distintas producciones, registra apenas 209 relatos y creaciones hechas por los fans de Avatar. Para hacerse una idea, Endgame tiene más de 160.00, Harry Potter más de 227.000 y todas las películas de Star Wars superan juntas el medio millón.

Avatar, en pocas palabras, no ha tenido un fenómeno fan de ningún tipo. Incluso Titanic pese a no estrenarse en el auge del uso de las redes sociales que nutren en gran parte la creación de una comunidad, tuvo sus propias referencias e incluso memes recurrentes, como el debate sobre si Jack podía o no haber subido de verdad a la tabla en la que se salva Rose, que ha dado lugar incluso a estudios académicos.

El cine en 3D: otro fenómeno de un día

Otro de los grandes elementos caducos de Avatar puede ser una parte de su apuesta tecnológica. Cameron incentivo que su película se viera en 3D, una tecnología todavía en expansión en 2009, y lo consiguió.

Esto ayudó a aumentar la recaudación de la películas (las entradas de 3D son más caras) y también obligó a modernizarse en las salas de cine. En 2010, cuando la película tuvo su mayor vida en pantalla, y que incluso se reestrenó una versión extendida meses después en agosto -tal y como hizo también Endgame justo para superarla- la cuota de visionados en cines 3D subió al 21% en Estados Unidos. Hoy el 3D tiene mucha menos pujanza y ha sido incluso descartado por muchas producciones, y apenas supone entre un 10 y un 12% de todas las entradas que se venden.

Evolución cuota de taquilla del cine 3D. MMPA.
Evolución cuota de taquilla del cine 3D. MMPA.

Las esperadas (o no) secuelas

Sin embargo un éxito así debe ser probado y estirado en secuelas bajo la lupa de la industria del cine actual. James Cameron comenzó a hablar de una posible Avatar 2 casi desde el estreno de la primera. El proceso de ha ido alargando, pero en 2017 el director anunció las fechas de estreno de hasta cuatro películas más sobre sus extraterrestres azules indígenas, y en 2019 publicó incluso el título que tendrían. Estas son:

  • Avatar 2, planeada para 2021: Avatar: The Way of Water
  • Avatar 3, planeada para 2023: Avatar: The Seed Bearer
  • Avatar 4, aún sin fecha, aunque podría ser 2025: Avatar: The Tulkun Rider
  • Avatar 5, aún sin fecha, aunque podría ser 2027: Avatar: The Quest for Eywa

En este tiempo se ha dado además la compra de FOX por parte de Disney, por lo que Avatar es ahora otro de los ingentes recursos creativos de la compañía de Mickey Mouse. Por el momento las dos primeras secuelas ya están en pre-producción desde el año pasado, e incluso algunas imágenes conceptuales fueron mostradas en el pasado CES 2020.

Arte conceptual de 'Avatar 2' presentado en el CES 2020
Arte conceptual de 'Avatar 2' presentado en el CES 2020

Habrá que esperar seguramente a la recepción de estos estrenos para tomar el pulso verdadero a Avatar como fenómeno, y qué nos aporta de nuevo desde el punto de vista tecnológico. Mientras tanto, la película original sigue llamando la atención en una revisión hoy por lo bien que han envejecido sus imágenes generadas por ordenador, que sí que se llevó los Oscar a mejores efectos visuales, fotografía y dirección artística.