El cáncer es una enfermedad dura. Depende del tipo de cáncer y el estadio en el que se encuentre, el pronóstico para el enfermo será mejor o peor. "Cada año se diagnostican en torno a 275.000 casos nuevos y existen alrededor de 1,5 millones de personas afectadas por esta enfermedad", explican desde la Asociación Española Contra el Cáncer.

Los tratamientos contra el cáncer son variados, desde quimioterapia o radioterapia hasta la intervención quirúrgica para extraer el tumor. Sin embargo, cada vez más se está usando la inmunoterapia para acabar con las células malignas del cuerpo. Pero, ¿qué es la inmunoterapia y cómo se usa exactamente?

El sistema inmunitario es el encargado de luchar contra todos aquellas bacterias, virus y microorganismos que entran en nuestro cuerpo. También es el que nos provoca las alergias, por desgracia. Y, a la vez, puede ser una buena herramienta para terminar con el cáncer de los pacientes.

Se puede hacer un símil entre el sistema inmunitario y un portero de discoteca: cuando una célula de nuestro sistema inmunitario se encentra frente a otra célula, microorganismo o partícula, tiene que decidir, por su apariencia externa -según la estructura exterior de la célula-, si se trata de un amigo o un enemigo. En el caso de que sea enemigo, atacará. Sin embargo, no siempre es tan fácil. Ya que las propias células cancerosas han logrado disfrazarse para no ser reconocidas. Y no son las únicas que lo hacen, ya que burlar a nuestras defensas es lo que cualquier microorganismo necesita para adentrarse en nuestro cuerpo.

Inmunoterapia

"La inmunoterapia es un arma terapéutica no nueva, siempre se ha intentado estimular que el sistema inmunitario pudiera reconocer a las células tumorales o malignas como extrañas y activar estos mecanismos de inmunidad tumoral y celular para su destrucción", explica a Hipertextual Carlos Camps, director de Proyectos Científicos de la Fundación ECO y jefe del servicio de Oncología del Hospital General de Valencia. De hecho, los padres de la inmunoterapia, el estadounidense James P. Allison y el japonés Tasuku Honjo, ganaron el premio Nobel de Medicina en 2018.

"En la antigüedad se hicieron muchas intentonas de forma muy empírica, intentando potencia la inmunidad del grupo estimulándola con vacunas, extractos del tumor... Y la verdad es que nunca teníamos suficiente éxito", indica desde el otro lado del teléfono. Pero la gran revelación llegó: "Nos faltaba un conocimiento muy importante y es que el cáncer tienen un mecanismo de represión del proceso de reconocimiento del sistema inmunitario que hace que, aunque tengamos muchas células T -un tipo de linfocitos-, estas no identifiquen las células no clásicas y, por tanto, no las destruyan", añade Camps. "La inmunoterapia actual lo que hace es regular esos mecanismos que impiden el reconocimiento de la célula T y, por tanto, que cumplan su función".

Es importante saber que "la inmunoterapia, por sí, no destruye el cáncer sino que estimula al sistema inmunitario a que lo haga", es decir, es una terapia en la que se busca que sea nuestro propio cuerpo el que localice y destruya al tumor. La más utilizada se conoce como inmune checkpoints o puntos de control inmunitarios.

No es la única forma en la que se está buscando que sea el sistema inmunitario el encargado de terminar con el cáncer, ya hay en marcha otras investigaciones en inmunoterapia: "Otra es que se enseña a las células a reconocer antígenos muy específicos de las células tumorales y, por tanto, el sistema inmunitario es capaz de reconocer estas células. Es un tema que está ahora mismo en desarrollo y hay dos enfermedades hematológicas, linfoma... que pueden ser tratadas con alto grado de éxito", indica el oncólogo.

Otra forma de hacer que el propio sistema inmunitario del paciente se encargue del tumor es el que el propio doctor Camps lleva a cabo en su hospital: "En los tumores sólidos hay otros procedimientos que se hace una extracción de las células T del paciente y mediante una serie de procedimientos se las vuelve hiperactivas contra el tumor del paciente y se le reinfunden", ilustra.

Estos tratamientos son bastante costosos, comenta Camps, "tenemos que encontrar fórmulas en las que esos costes disminuyan un poco". Además del tema económico, este oncólogo apunta que hay que "encontrar fórmulas para que centros como el mío puedan ayudar a centros más pequeños y exista una mayor difusión de estas opciones terapéuticas" ya que gracias a la inmunoterapia se están salvando vidas.