Los virus son como esas serpientes de colores vivos y brillantes, cuya belleza te embelesa, a pesar de que su veneno puede matarte en cuestión de horas. Muchos producen enfermedades potencialmente mortales. Otros no son tan letales, pero te harán pasar unos cuantos días malos. Pero la mayoría, al mirarlos al microscopio, muestran ser sorprendentemente bonitos.

Las tinciones y coloreado de las imágenes ponen su parte para que el resultado sea aún más atractivo, pero incluso sin ellas, la de los virus es una imagen realmente bonita. Por eso, estábamos tardando en ver al más famoso del momento, el COVID-19. Muchas de las noticias que hemos podido ver sobre el tema estos días estaban encabezadas por una imagen, pero en realidad se trata de otros coronavirus, como el SARS o el MERS. No es un gran fallo. Al fin y al cabo, su estructura es la misma, ya que difieren solo en unos pocos genes, que hacen referencia a su capacidad de infección y su letalidad, pero no a cómo se ven a través del microscopio. Sin embargo, tarde o temprano tenía que llegar el momento en el que viéramos por fin tú a tú al causante del revuelo que tiene en vilo a todo el mundo. Ha sido posible gracias a científicos de los Laboratorios Rocky Mountains Laboratories (RML) del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de Estados Unidos, concretamente la investigadora Emmie de Wit, quien proporcionó las muestras de coronavirus, la jefa de la unidad de microscopía, Elizabeth Fischer, que generó las imágenes, y la oficina de artes médicas visuales, que se encargó de colorearlas.

Microscopio electrónico de transmisión

NIAID-RML

Esta imagen fue tomada mediante microscopía electrónica de transmisión (TEM por sus siglas en inglés). En general, la microscopía electrónica es aquella que, al contrario que la óptica, aprovecha un haz de electrones, en vez de uno de luz, dando lugar a imágenes de mayor resolución.

En el caso del TEM, este haz se encuentra fijo y la imagen se genera a partir de los electrones transmitidos a través de la muestra. En el caso de esta fotografía, si bien se encuentra un poco difusa, se observan claramente esas proyecciones proteicas, llamadas espículas, que le dan la apariencia de corona a la que se debe su nombre.

Microscopio electrónico de barrido

NIAID-RML

En el caso de la microscopía electrónica de barrido (SEM por sus siglas en inglés), el haz de luz está en movimiento, por lo que la imagen no se genera a partir de los electrones transmitidos, sino de los que se desprenden. El resultado es una imagen de mayor resolución aún, como la que se observa en esta fotografía.

En ella se puede ver una célula, coloreada de púrpura, infectada por una serie de partículas víricas, representadas en amarillo.

Estas y otras imágenes del coronavirus pueden verse en el álbum de Flickr que han publicado los científicos de NIAID.

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