Justo ayer, a última hora de la tarde, se producía el anuncio que prácticamente había estado sonando desde hacía días tras una reunión de urgencia convocada por la GSMA. El Mobile World Congress 2020 cancelaba su edición para este año como consecuencia de la crisis del coronavirus. El temor de las empresas del sector, que habían estado cayendo con cuentagotas durante los últimos días, pesaba demasiado.

Hoy, en rueda de prensa conjunta de miembros del gobierno de Cataluña, la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, el presidente de la Fira Pau Relat y John Hoffman de la GSMA pone punto y final a una semana intensa de rumores para el sector.

"Esto forma parte de una situación global excepcional, que ha generado una decisión difícil", ha comenzado Colau a la prensa internacional, manteniendo la sintonía entre las diferentes administraciones y la organización del evento tecnológico. "Esta crisis pone de manifiesto el consenso entre todas las instituciones y empresas que se encuentran en el MWC", ha remarcado Relat ante la sala.

Si buen es cierto que la Fira se ha puesto a disposición de la organización del evento para encontrar otra fecha a lo largo del año, cuestión que se ha planteado como una posibilidad ante un futuro descenso de la alarma de contagio, la realidad es que ya dan por hecho el evento para el próximo año. Tampoco cabía la posibilidad de reducir el tamaño del encuentro. "Ponemos nuestra voluntad para poner en marcha la próxima edición del MWC 2021, que esperamos que sea la mejor de la historia", ha finalizado Relat. De hecho, la propia GSMA ya anuncia en su web oficial la convocatoria para el 2021.

Conscientes de las consecuencias económicas que la cancelación del evento clave de la agenda de Barcelona ocasionan a la ciudad, la comunidad y el país afirman de lo complicado de la decisión de las últimas horas. "Sabemos que es algo muy difícil teniendo en cuenta la crisis del coronavirus y la gran alarma social que se ha producido, pese a que no existe ningún caso de contagio en España", ha remarcado Relat. Solo en ingresos, el encuentro se dejaba en la ciudad 500 millones de euros. El impacto que esto tendrá en el sector hostelero y de transporte de la ciudad es una incógnita que se mantiene y que, en palabras de la alcaldesa de la ciudad, "aún hay que analizar".

Son precisamente la alarma social y las recomendaciones de las autoridades sanitarias las cuestiones que ha tenido en mente la GSMA para tomar su decisión. "Teniendo en cuenta las circunstancias, se hace imposible celebrar el evento", ha comenzado John Hoffman de la GSMA. Con la presión de la baja de empresas, los posibles indemnizaciones –pese a la insistencia de los congregados de que "esto no va de dinero", el peligro de la imagen pública de la GSMA –a la que las medidas de control sanitario pronto se le quedaron pequeñas– y el miedo al contagio se basan en lo impredecible de la situación para tomar su decisión: "Es una situación que varía hora a hora y día a día. Hemos mirado las fechas y hemos llegado a la conclusión de que la mayoría de los que iban a venir no podrían estar ahí. Es imposible precedir cómo va a concluir esta situación".

Ahora, mientras la mirada ya está puesta en la celebración del Mobile World Congress 2021, la GSMA tiene que hacer cuentas de cuánto le va a costar la cancelación del evento. "No sabemos cuánto será", ha afirmado Hoffman a una de las preguntas de los periodistas asistentes, "hay que mirar los contratos".

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