Dada la incertidumbre sobre el Universo Extendido de DC, uno no esperaría en absoluto que hubiese una escena poscréditos en Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn (Cathy Yan, 2020).

Por los descalabros críticos y en las proyecciones de recaudación en taquilla, que ni se acercan a lo conseguido con un estándar de calidad por el Universo Cinematográfico de Marvel, han requerido algún que otro replanteamiento. Pero, aunque hay unas cuantas películas de la saga superheroica en el horizonte, no da la impresión de que juntas vayan a alguna parte más allá de sus continuaciones para personajes protagonistas específicos. Se supone que sus responsables deben de saberlo, pero ni al público a ni los analistas especializados les dejan muchas pistas.

No obstante, tampoco nos llevemos a engaño: la escena diminuta que los espectadores pueden encontrar después de los créditos de Aves de presa no parece que sirva demasiado para vislumbrar lo que venga en el futuro y, desde luego, no con el alcance al que estamos acostumbrados en el UCM. Además, casi ni deberíamos referirnos a una escena porque solamente es la voz en off de la Harley Quinn de Margot Robbie (El lobo de Wall Street) lo que oímos.

Empieza burlándose de nosotros por seguir en la butaca para comprobar si hay, de hecho, alguna escena, y a continuación nos pregunta si nos gustaría que nos contara un gran secreto. Es acerca de Bruce Wayne. Pero el audio se corta antes de que lo suelte, y asumimos que iba a decir que el multimillonario de Gotham es Batman.