La futura guerra del coche eléctrico no solo se determinará por la mejor tecnología autónoma o el mejor diseño, sino por aquellas compañía que controlen la producción de la baterías, el punto más vital del futuro de la electromovilidad. Tesla fabrica sus propias baterías, y la mayoría de las grande marcas ya están apuntando a tener su propia producción de baterías.

Ahora, uno de los mayores fabricantes del sector del automóvil, Volkswagen, quiere el primero paso para garantizarse ese mercado tan importante como vital para su futuro en la industria: se espera que la marca de autos se haga con una participación del 20% del fabricante chino de baterías para vehículos eléctricos Guoxuan High-tech Co Ltd, según fuentes de Reuters.

De llevarse a buen puerto, el acuerdo supondría que la marca alemana entre dentro del accionariado del fabricante chino de baterías y se garantice un stock de baterías lo suficientemente amplio como para cumplir su planes, que incluyen como objetivo el vender 1,5 millones de nuevos vehículos de energía (NEV) por año en China para 2025, incluidos los automóviles híbridos enchufables.

Lógicamente se desconoce el precio que pagaría la compañía por esta operación, teniendo en cuenta plusvalías, impuestos o posibles circunstancias específicas, pero si tenemos en cuneta la capitalización de mercado de Guoxuan, de alrededor de 2800 millones de dólares, una participación del 20% tendría un valor de 560 millones de dólares.