La primera especie declarada extinta de 2020 no se ha hecho esperar, pues ya el 3 de enero se publicaban en varios medios de comunicación los resultados de un estudio de Science of the Total Environment en el que se hace oficial la triste desaparición del pez remo gigante chino (Psephurus gladius).

Si bien es muy posible que la extinción se remonte a algún momento entre 2005 y 2010, los investigadores han dejado pasar un tiempo prudencial sin avistamientos, hasta dar a conocer la noticia, que ha servido para que las autoridades del país asiático anuncien la prohibición de la pesca comercial en las aguas del río Yangtzé, un entorno en el que, por desgracia, ya se han documentado otras extinciones por causas humanas.

El rey del río

Con 250 kilogramos de peso y una longitud de casi 4 metros, este pez se conocía en la zona como “el rey de los peces de agua dulce”, por razones más que obvias. Aunque este no era su único apodo, pues también era llamado “pez espada chino”, a causa de la longitud elevada de su morro.

Fuese cual fuese du denominación, era una de las especies más emblemáticas del río Yangtzé, donde entre 1981 y 2003 se habían contabilizado un total de 210 avistamientos. No obstante, a partir de ese momento verlos se convirtió en algo prácticamente imposible. En 1996 ya había sido clasificada como especie en peligro crítico en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, una institución que asegura que no se ha reportado evidencia ninguna de su existencia desde 2009.

Por este motivo, tras diez años sin saber de él, el pez ha sido clasificado como extinto. ¿Pero a qué se ha debido su desaparición?

Al igual que ocurrió en 2006 con el delfín del Yangtzé o en 2015 con el sábalo chino, la actividad humana sobre el río ha estado detrás de su declive a muchos niveles. La contaminación de las aguas y la pesca indiscriminada son dos de las causas principales de que muchas especies hayan comenzado a ver mermada su población. Esto ha sido lo que ha llevado al gobierno chino a poner en marcha la prohibición de la pesca comercial durante diez años. Sin embargo, en el caso concreto del pez remo, la culpa parece ser principalmente de la construcción de una serie de presas, que le han impedido durante años desarrollar sus hábitos migratorios correctamente. Se sabe que estos animales necesitan nadar río arriba para reproducirse y depositar sus huevos, cosa que no han podido llevar a cabo, principalmente desde la construcción de la presa de las Tres Gargantas, en 2003. Desde ese momento se observó que intentaron buscar nuevas zonas de incubación, aguas abajo, pero no lograron dar con un lugar adecuado. Al no poder reproducirse, su sentencia final se encontraba ya firmada y solo era cuestión de tiempo que la especie se diera por perdida. El día ha llegado y la detención de la pesca en la zona seguro que ayudará a evitar que otras especies corran la misma suerte, pero está claro que no es la única medida que se debe tomar. Al fin y al cabo, el ser humano daña a las especies que le rodean de otras muchas formas, no solo cazándolas.

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