Incluso en los países líderes en donación de órganos, como España, algunas personas mueren en la lista de espera, mientras aguardan a la llegada de su salvación. No es fácil dar con el órgano adecuado. Debe ser compatible y estar accesible para poder llegar a su destino durante las pocas horas viables con las que cuenta una vez retirado del donante.

Por eso es tan importante el estudio publicado recientemente en Nature Biotechnology por un equipo de investigadores suizos. En él, describen cómo han logrado poner en marcha una máquina capaz de mantener un hígado en buenas condiciones para su trasplante durante toda una semana, incluso si el órgano estaba previamente dañado.

Una máquina que salva vidas

A grandes rasgos, esta máquina de perfusión, desarrollada en el marco del proyecto Liver4Life, sustituye durante una semana al organismo en el que previamente se encontraba el hígado en cuestión.

Una bomba reemplaza la función del corazón, mientras que un oxigenador hace lo propio con los pulmones y un mecanismo de diálisis sustituye a los riñones. Además, se añaden con la regularidad adecuada las hormonas y nutrientes necesarios para imitar al páncreas y los intestinos.

Así se consigue que lo que anteriormente funcionaba durante unas horas, pase a durar hasta una semana completa, según han reconocido los propios investigadores en declaraciones a Swiss Info.

Si el órgano estaba dañado, en ese tiempo se pueden realizar funciones como limpiar los depósitos de grasa visceral y regenerar o reparar zonas lesionadas.

De este modo, seis de cada diez órganos, que anteriormente habrían sido descartados para un trasplante, podrían considerarse también aptos con todo lo que eso implica para las listas de espera.

Entre las personas que se verán beneficiadas por esta máquina, se encuentran los pacientes de cáncer o enfermedades hepáticas graves, cuya curación pasa por recibir un hígado sano que sustituyas al suyo.

El mundo necesita más donantes de órganos, pero también científicos que ayuden a que estos lleguen en mejores condiciones hasta sus receptores. En Suiza ya han dado un paso más en ese aspecto, pero la investigación no cesa.