La idea es crear una de las mayores empresas de movilidad en Europa; vía financiación pública. Ya no solo en la vertiente de los patinetes, también en otros modelos de negocio vinculados a la mejora del transporte en las ciudades. La idea también sería la de desplazar a los gigantes internacionales del sector, principalmente estadounidenses, para fomentar la innovación local.

Bajo esta premisa, el Banco Europeo de Inversiones ha anunciado el cierre de una operación de financiación de deuda por valor de 50 millones de euros dirigidos a Bolt.

Anteriormente Taxify y con origen en Estonia, esta compañía de patinetes ha sido de las pocas que ha conseguido enfrentarse al gigante de la movilidad: Uber. En su conjunto de 150 ciudades y agrupando a 30 millones de usuarios, la compañía compite directamente con el fuerte brazo financiero de la estadounidense en Europa occidental y se posiciona como líder indiscutible en Europa del Este y África. No solo en el segmento de los patinetes; de aquí a un tiempo se ha postulado como una de las soluciones de transporte para las ciudades. Una suerte de VTC made in Europe colaborando con taxistas y conductores profesionales.

Por la parte de los patinetes eléctricos, germen de su empresa, aunque fuertes no quiere decir que el modelo de negocio sea más estable y rentable que el de sus competidores. Concretamente en Madrid, donde Bolt contaba con un volumen de licencias mayor al de Uber tras el reparto de Manuela Carmena en su posición de Alcaldesa de Madrid, la empresa ha solicitado reducir sus permisos de 750 a 258. Esto, sumado a las 258 unidades perdidas en un solo año víctimas del vandalismo, apunta a una situación de necesidad de capital inminente.

Con seis rondas de financiación a sus espaldas por valor de 258 millones de euros que financien la actividad dentro de un sector de alta demanda de capital, el unicornio estonio busca crecer en el negocio del reparto de comida a domicilio tras su lanzamiento en verano del año pasado. Precisamente ese que dominan dos compañías en el continente: Uber, con su versión de UberEats, y la británica Deliveroo, la cual una vez se formalice el Brexit dejará de ser del club de tecnológicas europeas.

Este modelo de financiación, por otro lado, asegura un nutrido flujo de capital a la compañía sin diluir el poder accionarial de la misma. Pero lo más importante: es la apuesta de Europa por una de sus compañías. En una disyuntiva normativa –entrando en el negocio del delivery ahonda en la problemática de los nuevos empleos asociados al sector de los riders– el apoyo económico de la Unión Europea a su modelo de negocio podría decantar la balanza a su favor.

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