El pasado mes de marzo, Apple anunciaba la llegada a Europa de la función de electrocardiograma para el Apple Watch con su última actualización. Hasta hace poco, los relojes inteligentes nos parecían asombrosos por ser capaces de realizar tareas como analizar nuestro sueño o medir nuestras pulsaciones, pero con los últimos avances estas funciones parecen ya excesivamente simples y dejan paso a otras más complejas, como esta.

En su momento los profesionales sanitarios acogieron la noticia con optimismo, pero recordando que, si bien los resultados podían considerarse fiables, no sustituyen la evaluación de un médico. Además, el reloj no puede aportar tantos posibles diagnósticos como un electrocardiograma convencional, puesto que en condiciones habituales se colocan electrodos en diferentes partes del cuerpo y, con el reloj, solo puede medirse desde la muñeca. Por eso, el doctor Miguel Ángel Cobos, cardiólogo en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, ha llevado a cabo un estudio, publicado recientemente en Annals of Internal Medicine, en el que se analiza la efectividad de esta aplicación del Apple Watch series 4 y 5 y, además, se explora un método para optimizarla en la medida de lo posible.

Diagnóstico en tu muñeca

Al colocar electrodos en varios puntos, se obtienen lo que se conoce como doce derivaciones, que aportan información sobre doce señales eléctricas diferentes.

Esto, en su conjunto, ayuda a diagnosticar un gran número de posibles trastornos cardíacos. En cambio, si solo se coloca en la muñeca, el abanico del smartwatch es mucho más reducido. En su momento, desde Apple anunciaron que utilizando esa única derivación se podría diagnosticar la fibrilación auricular. Esta se considera una de las arritmias más frecuentes en la población, por lo que no se debía subestimar el poder de este dispositivo.
Pero se puede ir más allá. Es lo que ha concluido el doctor Cobos, después de desarrollar un procedimiento que permite obtener datos fiables colocando el reloj en la muñeca izquierda, la pierna y varios puntos estratégicos del tórax. Además, mientras se hace la medición, es necesario tocar la corona digital del reloj con un dedo de la mano izquierda primero y de la derecha después, para obtener todas las derivaciones.

De este modo, se consigue un electrocardiograma completo, muy similar al que se podría realizar en un centro médico.

El resultado es un diagnóstico que siempre debe ser realizado por un profesional, pero que se puede realizar más rápido; ya que, según explica el autor del estudio en ABC, si un paciente acude a consulta aquejado de lo que a bote pronto podría ser una arritmia, el procedimiento habitual es realizar un electro de 24 horas, conocido como holter, con el hándicap de que si durante ese día no se produce la arritmia esta podría pasar desapercibida.
En cambio, si el enfermo ya ha realizado las mediciones con su reloj en el momento en el que se ha encontrado mal, se pueden acelerar los resultados. Esto no solo es útil para la persona que lleva normalmente el dispositivo, pues puede realizarse sin problema a terceros.

Aunque el propio doctor Cobos reconoce que será necesario realizar pruebas con más pacientes, parece ser que con este método se podrían diagnosticar con fiabilidad muchas más afecciones, incluyendo un infarto en sus etapas tempranas. Las nuevas tecnologías no sustituyen a los médicos, pero les pueden hacer el trabajo un poco más fácil, promoviendo que los pacientes lleguen de casa con los deberes hechos. El tiempo es oro, y si hay posibles problemas cardíacos de por medio, todavía más.

👇 Más en Hipertextual