Es curioso ese fenómeno que consiste en imitar la tecnología antigua empleando para ello medios modernos. Las cámaras integradas en los smartphones actuales son las más avanzadas de la historia y, con todo, nos da por publicar en Instagram fotos en blanco y negro, en color sepia o con efecto de años 80.

Algo tiene la fotografía clásica o analógica que se resiste a desaparecer. En el plano físico, todavía es posible hacer fotos con cámaras analógicas y revelar el carrete para luego tener tus recuerdos en papel. Lo usan profesionales del sector pero también aficionados y nostálgicos. Es más, en la actualidad es posible adquirir cámaras instantáneas que imprimen las fotografías y cuyo diseño imita cámaras clásicas como las Polaroid.

Eso sin contar con la variada lista de aplicaciones que aplican a tus fotos y vídeos filtros para imitar las imágenes sacadas con cámaras de décadas pasadas pero con la calidad de tu teléfono actual.

Y de vez en cuando sorprenden experimentos o proyectos inusuales de este estilo como es David’s Disposable, una app para iPhone que imita las cámaras desechables, aquellas que por un módico precio permitían hacer tantas fotografías como permitiera su carrete. Luego llevabas la cámara a revelar y obtenías tus fotos en papel. La cámara no se podía reutilizar, o al menos no de manera oficial.

Aquellos maravillosos años

Todavía es posible encontrar cámaras desechables de fabricantes como Fujifilm, Kodak o Agfa, pero su momento de gloria fue en los años 80 y 90 del siglo pasado. Este tipo de cámara era ideal para viajes en los que no querías perder tu cara y costosa cámara o para eventos informales como bodas y reuniones familiares.

Pues bien. David Dobrik, popular youtuber y antiguo viner, lanzó a finales del año pasado una app para iPhone llamada David’s Disposable y que hace que tu iPhone se comporte como una cámara desechable.

La app pretende que hagas fotos como si de una cámara de un uso se tratase. Para empezar, su aspecto te recordará al de las imágenes clásicas de carretes de 35 milímetros. En segundo lugar, las fotografías no serán visibles de inmediato: tendrás que esperar hasta las 9 de la mañana del día siguiente. Eso sí, para que el “invento” funcione correctamente, su autor recomienda activar la luz flash por defecto.

El experimento de Dobrik no va a revolucionar el sector pero sí es una manera curiosa de vivir en tus propias carnes cómo era fotografiar algo y no saber si el resultado era bueno o no hasta que el carrete fuera revelado. Hoy en día estamos acostumbrados a la inmediatez y a las muchas ventajas que ofrece tu smartphone para enfocar, corregir la iluminación automáticamente, evitar ojos rojos e incluso elegir el mejor momento para fotografiar.

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