– Dic 17, 2019, 15:08 (CET)

¿Y si la saga Star Wars nunca hubiese existido?

Hagamos un repaso por la caótica producción del primer episodio hace más de 40 años y los momentos que pudieron poner en jaque sus precuelas y secuelas.

El estreno de Star Wars: The Rise of Skywalker pondrá el fin definitivo a la saga iniciada por George Lucas en 1977. En total han sido nueve películas cronológicamente hiladas, dos historias satelitales - Rogue One (2016) y Solo (2018)-, la película de animación The Clone Wars (2008), series de animación, películas directas a televisión, y un sin fin de cómics y novelas ligadas al canon original y otras publicadas por fans que han ganado repercusión.

La obra de Lucas seguramente sea la que más peso y relevancia ha tenido en la cultura popular de toda la historia, y su olfato como creador en este registro es solo asimilable al de Stan Lee o al de su colega Spielberg.

¿Pero y si Star Wars nunca se hubiese estrenado? ¿Habría ocupado Star Trek su posición en el cine espacial? ¿Lucas hubiese continuado con películas más cercanas como American Graffiti? ¿Disney sería hoy el imperio que es? Y, sobre todo, ¿cuánto dinero se habrían gastado en vicios peores la gente que colecciona todo su merchandising?

Todas preguntas de las que seguramente no merecería la pena saber la respuesta, pero lo que está claro es que durante varios años Star Wars como tal pudo haberse quedado en una única película, y que sus precuelas y secuelas podrían no haberse estrenado o al menos no haberse hecho como las conocemos ahora.
Aquí va la historia de cómo hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, Star Wars podría haber sido algo muy distinto a lo que conocemos hoy.

La primera película que casi no encuentra estudio

La historia sobre cómo George Lucas consiguió sacar adelante un proyecto entonces tan arriesgado como el que acabaría siendo Star Wars -nombrada posteriormente Episodio IV: una nueva esperanza, da casi para su propia película.

AP

Formando en la Escuela de Artes Cinematográficas de la USC, Lucas pronto trabó amistad con Steven Spielberg y al acabar sus estudios, consiguió una beca para asistir a los rodajes de Francis Ford Coppola. El director de El Padrino vio en el joven Lucas un buen padawan por el que apostar, ayudándole a sacar adelante su primer largo: la hoy venerada cinta de ciencia-ficción THX 1138 (1971).

Sin embargo, tanto con THX como con American Graffiti (1973), su siguiente película, Lucas acabó renegando de la actitud de las distribuidoras, las cuales modificaron sus guiones y su concepción inicial, según ha relatado en varios escritos. Así, para su siguiente apuesta, que concluiría en Star Wars (1977), Lucas se aseguró bien de contar con todo el poder creativo, algo que no fue sencillo.
United Artist, que en un principio había comprado la idea de La Guerra de las Galaxias a Lucas junto con American Graffiti, la desechó poco después. Universal, que sí accedió a su distribución, hizo lo mismo unos meses después, según se cuenta en libros como The Making of Star Wars, de J. W. Rinzler, editor ejecutivo y responsable del material editorial de Lucasfilm.

Al final fue el productor de FOX Alan Ladd Jr. quien apostó por Lucas y su idea, que en ese momento, según el guion original, contaba con un Luke apellidado Starkiller o un Han Solo que en realidad era un extraterrestre verde.

Pero la gran pregunta, ¿En qué momento Lucas concibió todo como una enorme saga? Las declaraciones del director, que a veces han ido cambiando, no lo dejan claro, pero la versión más admitida asegura que Lucas filmó Una nueva Esperanza con la idea de que fuera una sola película que, no obstante, dejara algunos hilos abiertos por si hubiera oportunidad de secuelas.

Prueba de ello es que los guiones originales recogieran fragmentos en los que aparecía el espíritu de Anakin Skywalker con Darth Vader aún vivo -es decir, que se manejó la idea de que no fuera su padre- al igual que tampoco Leia y Luke fueran hermanos -lo que explica la hoy incómoda escena del beso entre los dos y su tirantez romántica en la primera película con Han Solo-.

La secuela de serie B que no vio la luz y el especial navideño para olvidar

Eso no evita que Lucas pensara desde el comienzo también que el universo que estaba creando daba para mucho más. El propio Rinzler recordaba en un artículo en 2012 una conversación entre Mark Hamill y el director durante el rodaje en 1976 de A New Hope.

"Sabes, cuando hice esto por primera vez, fueron cuatro trilogías ¡Doce películas! En el desierto, en cualquier momento entre configuraciones ... mucho tiempo libre. Y George estaba hablando de todo esto ... 'Um, ¿cómo te gustaría estar en el Episodio IX?' '¿Cuándo va a ser eso?' '2011.' [...] Le dije: 'Bueno, ¿qué quieres que haga?' Él dijo: 'Solo serás como un cameo. Serás como Obi-Wan entregando el sable de luz a la próxima nueva esperanza".

Posteriormente también se han conocido la existencia de notas en las que Lucas trazaba un plan para estas 12 películas, y sus declaraciones sobre cómo él habría trazado la trilogía de secuelas -la que hoy vemos de la mano de Disney y con él más que apartado-, centrándose en el mundo de los Whills y su polémico concepto de midiclorianos.

Sin embargo poco antes del estreno de la primera película, Lucas quiso asegurarse que al menos existiera una secuela en forma de novela, de la que se encargó el escritor Alan Dean Foster. De ahí salió El ojo de la mente (1978) donde Luke y Leia exploraban la Galaxia para salvar a un planeta del Imperio y por supuesto Vader seguía como villano. Se ha especulado con que Lucas tenía en mente esta idea para realizar una secuela de bajo presupuesto, que casi mejor que nunca viera la luz, porque habría alterado por completo la línea argumental posterior.

Porque el éxito, como es sabido, llegó. Star Wars (la original) se convirtió en la película más taquillera de su tiempo, y pronto las productoras quisieron explotar el filón.

De ahí surgió el hoy casi eliminado -por propio empeño de Lucas- Especial de Navidad que salió directo a televisión en 1978 por la CBS: una historia donde Chewbacca y su familia celebraban su particular festividad. La cinta, un pastiche entre el musical y gritos de wookiee, fue como decimos perseguida después y renegada por su productora, aunque podemos encontrarla fácilmente en Youtube. Otra cosa es que queramos verla más de 10 minutos.

Dos películas de los Ewooks estrenadas también para tv en los 80 después ya del éxito de los episodios V y VI acabaron de conformar esta lista de rara avis. La trilogía original había concluido, aunque no sin puntos de inflexión que pudieron hacer que cambiara por completo.

La trilogía de precuelas y el odio a Lucas

Y entonces tuvieron que pasar más de 15 años hasta que Lucas, que se había centrado en su labor de productor, Lucasfilm y Light&Magic, diera a los fans la esperada trilogía de precuelas en 1999.

El recibimiento de la saga fue conocido, con muchos fans renegando del concepto de midiclorianos, el personaje de Jar Jar Binks, y la nueva visión de Lucas, algo a lo que el director había contribuido con las continuas reediciones de las películas originales en las que alteraba secuencias como la conocida de la cantina entre Han Solo y su disparo a Greedo para blanquear a un personaje que, en las películas originales, no dejaba de ser un contrabandista.

El encontronazo fue tal que dio para contar su historia en el documental El Pueblo vs. George Lucas, y para que el director acabara buscando cómo vender su productora y los derechos -no solo fue por desamor, sino también por 4.000 millones de dólares- a Disney en 2012, que acto seguido anunció la nueva trilogía, la cual, no obstante, no seguiría los planes de Lucas.

Disney hizo y deshizo con el canon de los fans y los errores achacados a la trilogía de precuelas, para darnos el producto que hemos tenido en las salas en los últimos años. Lucas por su parte ha seguido con un tono aguerrido desde la distancia la nueva saga de Disney, donde queda registrado como asesor externo pero sin aparente peso a la hora de tomar decisiones. El propio productor llegó a llamar a la compañía de Mickey “esclavistas blancos” al ser preguntado por cómo afrontaban las propuestas que tenía para las nuevas entregas, a menudo rechazadas.

Él se disculpó después por estas declaraciones, pero parece que ahora más que nunca, Star Wars pertenece a sus fans, y Disney ha querido dejarlo claro hasta el punto de que ahora muchos ven que la historia de Rey no es más que un calco de la de Luke actualizada. Una prueba para algunos, de que quizá lo mejor habría sido echar el cerrojo tras las primeras películas, esas que tan a punto estuvieron de no existir.