La Unión Europea también está preocupada por el cambio climático. Por ese motivo, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas) lanzó el primer satélite Sentinel (Sentinel1A) en 2014. Esta fue la primera de una serie de sondas propiedad de la Unión Europea "desarrolladas para satisfacer las necesidades de los servicios Copernicus y de sus usuarios". Pero, ¿qué es el programa Copernicus? ¿Cómo ayuda a la ESA a luchar contra el cambio climático?

Copernicus, el programa de observación de la Tierra, lleva en marcha varios años y cada día descarga 150.000 gigabytes de datos que "ofrecen una perspectiva única de nuestro planeta". Aunque ya hay varios Sentinel sobrevolando nuestras cabezas, la idea de la ESA es poner en órbita una docena de satélites en la próxima década.

Este programa se encarga de vigilar la atmósfera, el medioambiente marino y el terrestre, monitorizar el cambio climático y la gestión de emergencias, además de servir también para asegurar la seguridad de los países de la UE "incluyendo las operaciones de mantenimiento de la paz, la monitorización de las fronteras marítimas y terrestres de Europa, y la vigilancia marítima en general", apuntan desde la agencia.

La información es poder. Si sabes lo que está pasando en el mundo, puedes buscar soluciones. Esta es la idea del programa Copernicus: monitorizar la Tierra para ver lo que en ella sucede y tomar las medidas necesarias para luchar contra el cambio climático, pero también para conocer los efectos en el clima que este ya está teniendo. Inundaciones, incendios forestales... Todo se puede mirar desde el espacio gracias a las sondas de este programa. No obstante, no solo se trata de un programa espacial, ya que hay un gran número de sensores que proporcionan datos desde "tierra, mar o aerotransportados facilitados por distintas organizaciones europeas e internacionales", tal y como indican desde la ESA.

Entre los principales beneficios y aplicaciones de este programa se encuentra la "monitorización de la calidad del aire a escala europea y de la composición atmosférica global, cartografía de posibles brotes de epidemias o enfermedades, preparación para emergencias de salud pública", pero también de "la nieve y del hielo, y de la biodiversidad, evaluación de los parámetros del ciclo del agua como la humedad del suelo o las masas de agua", indican desde la ESA. A nivel medioambiental también hacen un "seguimiento e los bosques y las zonas costeras; monitorización regular de suelos y evaluación de las superficies selladas, evaluación de los daños forestales y monitorización de la desertificación; vigilancia de los océanos y mares europeos, del medio ambiente marino y costero, y de la calidad de las aguas; observaciones como el color del océano y el nivel del mar", añaden.

Esto no es todo, porque en caso de grandes desastres y crisis humanitarias también sirven de ayuda: "En las zonas afectadas por desastres naturales o de origen humano se facilita la información geográfica precisa para el rescate de la población, la demografía, la logística, las infraestructuras sanitarias y las de abastecimiento de agua, así como información medioambiental", indican.

Uno de sus grandes aplicaciones es que gracias a estos satélites se pueden realizar "pruebas científicas sólidas de variables geofísicas". Se pueden observar los indicadores climáticos como el aumento de la temperatura, el del nivel del mar, el deshielo o el calentamiento de los océnanos; y también los índices climáticos como los que están "basado en registros de temperatura, de precipitaciones y de sequías".

Nicolás Copernico da nombre a este programa ya que fue el primero en formular la idea de que el universo es heliocéntrico, transgrediendo el pensamiento del momento que inculcaba que la Tierra estaba en el centro. Desde entonces, "las fronteras del conocimiento humano se han extendido mucho más allá de los límites del sistema solar", apuntan desde la ESA. No obstante, esta planeta sigue siendo el único sitio en el que vivimos y, por tanto, las preguntas importantes "siguen centradas en torno a la Tierra y a nuestra relación con ella".

Por tanto, este programa ayuda a la ESA a tener la información necesaria para conocer la situación real y planear cómo actuar a continuación. Por el momento, la lucha contra el cambio climático sigue, ¿seremos capaces de dar con una solución de verdad?

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