Decorar la casa en familia es uno de los planes navideños favoritos de los más pequeños. Aparentemente es un hábito de lo más inocente; aunque, para que todo vaya bien, es importante elegir bien los adornos empleados. Cuanto más brillantes, más llamarán la atención de nuestros invitados, pero también de los niños en edad de explorar y llevarse todo a la boca.

Es algo que dos médicos australianos han querido recordar publicando recientemente el caso clínico de una niña de nueve meses, que tuvo que ser intervenida de urgencia, después de que se detectara alojada en su garganta una estrella de confeti, que cada vez le impedía más la respiración. Su historia tuvo un final feliz, pero no siempre ocurre así, por lo que es importante que los padres tomen conciencia de los peligros de ciertos ornamentos festivos y también que los sanitarios tengan en cuenta esta posibilidad cuando se encuentren con síntomas como los de esta bebé.

Heyworth& Shulman, 2019, The Medical Journal of Australia

Varios días de pesadilla

Durante las vacaciones de Navidad, los padres de la pequeña, cuyo caso se ha descrito en Medical Journal of Australia, acudieron con ella al hospital durante lo que parecía un episodio de asfixia. Tenía problemas para respirar y su madre había visto sangre en su saliva, pero no habían observado que inhalara ningún cuerpo extraño. Además, los síntomas pudieron controlarse con facilidad, por lo que finalmente se pensó que se había atragantado con su propia saliva y fue dada de alta.

Sin embargo, poco después tuvieron que acudir de vuelta al hospital, cuando la niña comenzó otra vez a manifestar dificultad para respirar, toses y fiebre. Fue diagnosticada con una bronquiolitis, muy frecuente en bebés, y permaneció ingresada durante tres días, tras los que fue enviada de nuevo a casa. A pesar de todo, seguía con problemas para comer y la fiebre no terminaba de bajar. Además, había comenzado a aparecer una masa extraña en su cuello.

La llevaron otra vez a urgencias, donde se sometió a una tomografía computarizada, para comprobar el origen del bulto de su cuello. Fue así como descubrieron un absceso que estaba estrechando las vías respiratorias, ubicado cerca de lo que parecía la forma bien definida de una estrella. Rápidamente, fue trasladada a quirófano, donde se hizo una incisión con la que pudo retirarse el objeto, que resultó ser una pequeña pieza de confeti.

Esta intervención y cinco días de administración de antibióticos intravenosos fueron suficientes para que la niña se recuperara por completo.

Según explicaron en el informe los doctores Paul Heyworth y Ryan Shulman, aunque la estrellita fuera fina y flexible, sus puntas afiladas facilitaron que se alojara en el tracto aerodigestivo superior.

Los padres no detectaron el momento en el que tuvo lugar el accidente, aunque parece claro que la niña, atraída por la naturaleza brillante del adorno, lo introdujo en su boca, de donde pasó directamente a las vías respiratorias. Por esto, es importante evitar colocar decoraciones de este tipo en casa en las que se vaya a dar la presencia de niños y, además, consultar las etiquetas de cualquier otro ornamento que se quiera colocar. Toda precaución es poca si queremos tener una Navidad feliz y sin sustos.

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