Ikea suele ser la salvación rápida de quiénes quieren decorar su casa con muebles bonitos, fáciles de transportar y, sobre todo, baratos. Hasta el pisito más sombrío y aparentemente insulso puede convertirse en un espacio de lo más acogedor, tras colocar en él unos cuantos artículos adquiridos en esta cadena sueca.

Son expertos en hacer habitable lo aparentemente hostil, ¿pero podría extrapolarse esto a otros planetas? Por muy disparatado que parezca, esto es algo que ya se han preguntado sus dirigentes, antes de comenzar un proyecto para el cual han mandado a algunos de sus mejores diseñadores a unas instalaciones, ubicadas en Utah, en las que se reproducen en la medida de lo posible las condiciones de vivir en Marte. Dada la intención de que en un futuro los seres humanos podamos colonizar lugares como la Luna o el planeta rojo, poder contar con Ikea, puede no ser una mala idea.

Oskar Falck / Inter Ikea BV

Un Marte más acogedor

Según explican en Fast Company, Ikea envió hace dos años a varios de sus diseñadores a la Estación de Investigación del Desierto de Marte (MDRS), unas instalaciones de simulación marciana en las que los investigadores pueden desarrollar sus experimentos bajo unas condiciones que intentan emular las del planeta rojo.

Entre aquellos trabajadores de la compañía sueca se encontraba la diseñadora de interiores Christina Levenborn, que extrajo de su estancia las ideas para el desarrollo de una línea de decoración para espacios pequeños que acaba de presentar, precisamente allí, en MDRS.

Gracias a ella, los científicos y astronautas que desde ahora acudan hasta allí para llevar a cabo sus investigaciones podrán vivir en un lugar mucho más acogedor que el que se habrían encontrado hace solo unos meses.

Las instalaciones, en las que se alojan periódicamente grupos de seis investigadores, están compuestas por un cilindro abovedado de ocho metros de altura, en el cuál se encuentran un laboratorio, un taller, una cocina y seis pequeñas habitaciones, equipadas con literas. A pesar de su austeridad, cuenta con todo lo necesario para que las personas que se alojan allí puedan llevar a cabo su trabajo. Sin embargo, si queremos que en un futuro los seres humanos puedan colonizar otros planetas, estos simuladores deberían incluir también factores que faciliten tareas tan necesarias como el descanso o la socialización, siempre dando una gran prioridad a la comodidad.

Para ello, Levenborn y su equipo han instalado muebles prácticos, que se pueden configurar de diferentes maneras, de modo que un mismo espacio pueda tener usos diferentes. Además, algunos elementos están recubiertos de acero galvanizado, que no solo resulta muy resistente, sino que también resiste en gran medida la suciedad y la humedad, permitiendo que los residentes se desentiendan un poco en ese aspecto.

Por otro lado, se ha dado mucha importancia al uso de ruedas, que permiten transportar los muebles de un lugar a otro, dependiendo de las necesidades de cada momento.

En cuanto a las habitaciones, los diseñadores han reconocido que fueron áreas especialmente problemáticas, por su reducido tamaño. No obstante, necesitaban que el resultado fuera especialmente bueno, pues se trata del único lugar en el que los científicos pueden permanecer completamente a solas, para recargarlas pilas y relajarse. Para ello, instalaron organizadores en ganchos colgantes, que permitieran el almacenamiento de enseres sin ocupar espacio. También se colocaron cargadores USB y lámparas de trabajo con una luz cálida, que diese un aspecto alegre a la estancia.

Por ahora solo ha sido un lugar en el que se imitan las condiciones de Marte, pero el objetivo de Ikea es que esta colección pueda usarse en un futuro, no sabemos cómo de lejano, de cara al amueblado de las estaciones de investigación que se construyan directamente en la Luna o en otros planetas. Los científicos buscan los lugares habitables para el ser humano, y mientras ellos intentarán que lo habitable sea también acogedor.

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