La promesa estaba en el aíre y la competencia ya les había adelantado desde hace tiempo. Desde hoy, a partir de las 10 de la mañana, Uber abre su aplicación para que el propio sector del taxi –el tradicional de rayas rojas– opere junto a la compañía de VTCs.

En abril de este mismo año, Cabify ya anunciaba la misma maniobra. Ahora, Uber se le une pero de una forma particular aprovechando las reformas aprobadas por la Comunidad de Madrid hace unas semanas. Entre otras cuestiones, solicitadas por la división más conservadora del taxi, se solicitaba el permiso de ofrecer precios cerrados y disponer de la oportunidad de descuentos en las tarifas. Este último punto ya había causado tensiones –llegado a la demanda por competencia desleal– por las ofertas que MyTaxi empleó para irrumpir en el sector con su modelo de aplicación para taxis.

En cualquier caso, a partir de hoy, cualquier usuario de UberX en Madrid que solicite un coche podrá ser recogido por un taxi o por un vehículo VTC. Todo siguiendo los sistemas de operaciones tradicionales de Uber y, por supuesto, los precios que aplique la propia aplicación. "La integración del taxi en nuestra plataforma es un gran paso adelante para nosotros y creemos firmemente que esta alianza va a ser beneficiosa para todos. Para nuestros clientes, que verán reducidos sus tiempos de espera, para los taxistas, que verán crecer sus ingresos, y para Madrid, que será pionera en España en integrar taxis y plataformas en un modelo de convivencia”, explica el director de Uber en España, Juan Gallardo en un comunicado. Según sus datos, la iniciativa parte de un acuerdo entre Uber y Ciudad del Taxi con la idea de reducir los tiempos de espera que la limitada presencia de licencias VTC en Madrid –pese a ser la más numerosa– viene registrando. En su inauguración, Uber solo contará con 50 taxis operando a través de su sistema.

En este punto se abren dos debates. Por un lado, Uber rompe con la imagen de vehículos sin distintivos al incluir los modelos tradicionales de taxi en la capital. Lejos queda el discurso de coche diferente y elegante con el que la compañía entró a operar hace años.

Por otro lado, el de las propias tarifas cerradas en el taxi. FreeNow, el que fuese MyTaxi en otro momento, ya se sumó a la iniciativa en Madrid. No fueron pocas las gremiales del taxi que elevaron su voz contra esta iniciativa: su idea, explicaban varias fuentes a Hipertextual, sería la de romper el mercado y, una vez ocupado, ponerlo a los pies de las multinacionales una vez el colectivo no pudiese luchar contra esas tarifas reducidas dentro de lo establecido. En el caso de FreeNow, hasta la fecha, el taxista mantiene su nivel de ingresos puesto que la diferencia del servicio se sigue subvencionando por parte de la compañía. ¿Del futuro? De momento no se han pronunciado al respecto. Lo más seguro es que, con dos compañías compitiendo por los precios cerrados en el taxi, todo apunta a una posible apertura de guerra de precios –a la baja– para captar clientes.

La realidad es que en el momento de negociar estos puntos por parte de las gremiales, junto a la Comunidad de Madrid, la idea era la de controlarlo a través de una aplicación pública. Lejos quedan esos ideales contra la proposición de Uber de la que, no cabe duda, habrá reacciones dentro del propio sector.

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