En el mundo de la innovación, o más concretamente de la empresa tecnológica, se suele hablar largo y tendido de las diatribas de Uber y compañía. También sobre los cambios sociales que han venido de la mano de aplicaciones para el envío de comida a domicilio. Compra-venta de ropa o productos de segunda mano en una suerte de mercadillo virtual... Las opciones no conocen límites. De aquí a un tiempo, una larga lista de compañías implicadas en uno de los negocios más complejos se han sumado al carro.

Se trataría del negocio de la energía, y concretamente el de las eléctricas. Es, desde hace tiempo, uno de los sectores peor valorados por los usuarios. Además de por lo confuso que suele resultar el sector para los propios clientes, en cuanto a la diferenciación de mercado libre o mercado regulado, oferta de energía, empresas y marcas comerciales y, por supuesto, la cuestión del precio –un tema altamente demandado por la OCU en reiteradas ocasiones– que, además, peca de poca trasparencia en los conceptos, tasas y terminologías.

Pero es, a la misma altura de estas ideas, la ausencia de competencia lo que no gusta a los usuarios. En un mercado liberalizado, y teniendo en cuenta que España es el país con más compañías de energía en Europa, la similitud entre todas ellas afecta a la oferta de precios competitivos según los datos extraídos por Demoscopia.

En todo este contexto, y en la misma línea que todos aquellos sectores que han sufrido un cambio en los últimos años en un intento de sumarse a ese cambio en lo que a eficiencia y experiencia de usuario se refiere, han surgido una serie de compañías que quieren vencer a los Goliaths de las eléctricas. Tras los intentos de los gigantes de la energía de entrar en el negocio de la innovación con sus propios Hubs, como pueden ser Enagás o Repsol, otros han crecido fuera de la influencia de estos. Lucera, fundada por Emilio Bravo, con su tarifa de luz a precio de coste para siempre, Pepeenergy –heredera del modelo de negocio de Pepephone– o la líder de su segmento Holaluz... entre otras han aprovechado, además del empuje de los pequeños del negocio, el regreso de las renovables bajo el proyecto de Sistema Energético Descarbonizado 2050.

Ahora, a la fiesta de la electricidad se suma otra nueva compañía directa desde Reino Unido. Bulb, que de momento solo cuenta con un cliente en España –acaba de lanzar su versión de prueba y espera estar operativa a mediados del próximo curso– está aprovechando precisamente esos huecos del sector.

Ineficiencia, poca trasparencia, mitos que se amparan bajo las energías renovables y precios competitivos formaron un caldo de cultivo perfecto para que Bulb naciese hace cuatro años en Londres; de la mano, además de dos empleados de la industria que conocían la realidad de la situación. Su expansión por el resto de países se fundamenta en las mismas premisas.

Su propuesta central sería la de ofrecer energía 100% limpia sin aumentos de precio: defienden que desde hace tiempo las eléctricas han estado aprovechando la moda de la energía limpia para venderla más cara, "cuando en realidad cuesta menos generarla" y, además, es limpia. "En España, el 38% de la energía que se genera es de este tipo, aunque la gente no lo sepa, y es un sector que aún tiene mucho que hacer", explica Iván Cabezuela, el llamado a traer la compañía a España y obtener las mismas cifras de éxito que en Reino Unido. Un total de 1,5 millones de clientes en cuatro años que quieren encontrar su réplica al sur de los Pirineos bajo la promesa de ahorro de 125 euros al año. Aseguran que no quieren encuadrarse como la oferta más barata del mercado.

Ahora se encuentran inmersos en la tarea de pedir los permisos pertinentes para las comercializadoras; un proceso que prometía ser lento por la estructura del propio sector, pero que no ha durado más de unos meses explican. "Este, junto a los procesos de alta y baja, sigue siendo manual", analizan, "el cual queremos automatizar". Atraídos por la liberalización del sector en España, por la reciente eliminación del impuesto al Sol que ha venido lastrando el sector los últimos años y, la crisis del mercado británico –ya sometido a la eterna situación del Brexit.

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