Uno de los principales obstáculos en la adquisición y uso de un dron es la regulación del país en el que se habita. La mayoría de estas aeronaves requieren una serie de registros y no se pueden volar sobre ciertas áreas, algo que condiciona en muchas ocasiones su uso y acaba generando rechazo hacia el público general. Para sortear este problema, DJI ha creado el Mavic Mini, un dron de reducidas dimensiones y peso que ‘hackea’ la normativa existente en muchas regiones (como Europa y Estados Unidos) y permite a sus pilotos disfrutar de las capacidades de este producto bajo una serie de normas más laxas que, por ejemplo, las aplicadas sobre un Mavic 2 o un Mavic Air.

Una de las claves de este ‘hackeo’ a la regulación es el peso de la aeronave. En muchas regiones, los drones de menos de 250 gramos están sujetos a una normativa mucho más laxa. En España, por ejemplo, estos pueden volar sobre núcleos urbanos y personas siempre que no superen los 20 metros de altura, lo hagan de forma segura y no utilicen el contenido grabado para fines comerciales, como explica Agencia Estatal de Seguridad Aérea.

Esta especie de ventaja regulatoria claramente allana el camino para que drones como este se aproximen hacia el público general. El otro aspecto que contribuye en esa dirección es el precio. En Europa, el Mavic Mini tiene un coste de 399 euros en su versión estándar y de 499 euros con el pack Fly More, que incluye más baterías, protectores para las hélices, un cargador más avanzado, etc.

Evidentemente, esa bajada de precio respecto a modelos como el Mavic Air o el Mavic 2 Zoom –que oscilan los 1.000 euros en la tienda oficial del fabricante– tiene una explicación técnica. El Mavic Mini tiene unas prestaciones inferiores a las de los modelos superiores: no tiene tantos sensores, la comprensión del entorno es mucho más pobre y la cámara, como cabe esperar, ofrece unos resultados de menor calidad.

DJI Mavic Mini

El Mavic Mini tan solo cuenta con un sensor en la región inferior, el cual asiste al piloto durante el aterrizaje y el despegue. La aeronave, a diferencia de sus hermanos mayores, no es capaz de identificar los obstáculos que le rodean y enviar alertas al piloto, que debe estar alerta en todo momento de la posible aparición de estos elementos. Tampoco cuenta, por lo tanto, con sistemas de autopilotaje avanzado, como sí ofrece la serie Mavic 2 o incluso el Mavic Air.

El Mavic Mini, no obstante, sí cuenta con un chip GPS y la función de regreso automático al punto de despegue en caso de perder la conexión o tener una autonomía insuficiente. Evidentemente, al no contar con sensores capaces de identificar obstáculos, la vuelta a punto de despegue automática es menos segura que en los modelos superiores, que modifican su trayectoria en función de lo que encuentran frente a ellos. A pesar de ello, esta característica resulta extremadamente útil para pilotos inexpertos y situaciones de emergencia como la pérdida de conexión con el controlador remoto.

El fabricante asegura que esta aeronave puede realizar una transmisión de vídeo en calidad HD hasta un máximo de cuatro kilómetros en Estados Unidos y dos kilómetros dentro de la Unión Europea (siempre que el entorno lo permita). Para ello hace uso de la señal Wi-Fi y del controlador remoto incluído en la caja, el cual es una versión reducida y carente de pantalla del incorporado en la serie Mavic 2.

DJI Mavic Mini

Pese a sus reducidas dimensiones, el Mavic Mini puede alcanzar una velocidad máxima cercana a los 70 km/h si se activa el modo Sport, pensado para los pilotos más experimentados. También puede grabar vídeo hasta un máximo de 2,7K y 30 FPS y realizar fotografías de 12 megapíxeles, dos labores para las que se apoya sobre un sensor de 1 / 2,3 pulgadas y un estabilizador de tres ejes.

Por último, DJI ha desarrollado una nueva aplicación para móviles, a la que han bautizado como DJI Fly. Esta es mucho más simple, cuenta con diversos tutoriales y alerta al piloto sobre ciertas regulaciones en función a la zona en la que se encuentra el drone. Esta app también permite activar diferentes modos de grabación automático, como el modo órbita, dronie, espiral o timelapse, los cuales generan clips de vídeos muy vistosos con una serie de efectos de aspecto profesional.