El pasado domingo, a las 4 am EDT, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos anunció el paso del huracán Dorian a categoría 5. Comenzaba así una carrera de destrucción que lo ha convertido en uno de los más intensos de los que se conservan registros. ¿Pero qué tiene esta tormenta de especial?

El camino para convertirse en el más grande

Aunque este huracán ha esperado a estrenar mes para hacerse más grande, su origen se remonta a una semana atrás, cuando el pasado 24 de agosto una onda tropical comenzó a intensificarse en dirección a las Antillas Menores, alcanzando finalmente la categoría de huracán el día 28. Las ondas tropicales, también conocidas como olas tropicales, son áreas alargadas de relativa baja presión, que se orientan de norte a sur y se mueven de este a oeste a través de los trópicos. Esta situación provoca que el aire suba más rápido, pudiendo darse el caso de que en el proceso se encuentren vientos en direcciones y temperaturas opuestas. Como resultado, se forma un remolino, en cuyo centro la presión sigue disminuyendo a medida que aumenta la velocidad del viento.

Esto es lo que ocurrió a Dorian, que no tardó en escalar en la clasificación, alcanzando la categoría 4 el día 31 y la 5 solo un día después. Estas cifras hacen referencia a la intensidad del huracán, en relación con la velocidad que alcanza y la destrucción que deja a su paso. Así, si se encuentra en grado 4 significa que alcanza vientos de entre 210 y 250 Kilómetros por hora y genera daños extremos, mientras que al pasar a 5 los vientos son aún más veloces y el nivel de destrucción es catastrófico.

En esta ocasión, a primera hora del domingo el huracán ya alcanzaba vientos sostenidos de 297 kilómetros por hora y rachas de hasta 354 km/h. Aunque se originó en alta mar, no tardó en tocar tierra, convirtiéndose en la segunda tormenta más fuerte que se ha registrado en el Océano Atlántico, después del huracán Allen, cuyos vientos sostenidos llegaron a mantenerse a 305 kilómetros por hora. Además, junto con el Huracán del Día del Trabajo de 1935, calificado de este modo por no haberse empezado a denominar aún con nombres de persona, se sitúa como el más fuerte del Atlántico que ha tocado tierra.

Ruta por determinar

Aunque en cualquier momento puede volverse impredecible, se espera que a lo largo de este lunes Dorian siga golpeando con fuerza las Bahamas y se adentre en las costas de Florida. De hecho, según Associated Press, más de 600 vuelos con motivo del Día del Trabajo, que en Estados Unidos se celebra el primer lunes de septiembre, se han cancelado. Pero no solo se evitan los desplazamientos por avión. También el Puerto Cañaveral, en Florida, se ha cerrado al tránsito de barcos.

Todo esto sin bajar de la categoría 5. Esta es otra de las peligrosas peculiaridades de Dorian, que se está manteniéndose en lo más alto del escalafón de intensidad de huracanes durante un tiempo muy largo. Además, las tormentas muy potentes, como esta, suelen tener ciclos en los que el viento se debilita, pero no es su caso. Por todo ello, se cree que en las próximas horas podría arrojar más de medio metro de lluvia y provocar un aumento de la altura del agua de entre 5 y 7 metros por encima de los niveles normales de marea.

Este huracán es solo una prueba más de que algo en el clima está cambiando. De hecho, según ha explicado en declaraciones a The Washington Post el experto en clima tropical Brian McNoldy, esta es la primera vez desde el comienzo de la era del satélite (en la década de 1960) que las tormentas de categoría 5 se han desarrollado en el Atlántico tropical durante cuatro años consecutivos. Resulta aterrador llegar a esta conclusión mirando al pasado, pero lo realmente preocupante, dadas las circunstancias, es poner la mirada en el futuro.

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