– Sep 10, 2019, 10:01 (CET)

Las claves que convierten ‘Cristal Oscuro’ en un gran remake

La precuela de Cristal oscuro ha llegado 37 años después de la cinta original en forma de serie y, aunque Netflix ha sabido mantener la esencia de Thra, hay algunas diferencias importantes entre ambas.

La industria cinematográfica ha encontrado un filón en esta generación nostálgica que bebe de los remakes y busca en ellos algo de la infancia que han dejado atrás. Títulos que encabezaban la cartelera de los noventa han vuelto para disfrute de pequeños y mayores. Toy Story, Matrix, El rey León, Men in Black y Godzilla, por ejemplo, han ocupado las salas de cine con cuartas partes, versiones live action y reestrenos; y no les ha ido precisamente mal. Sin embargo, Hollywood no es el único que quiere sacarle partido a nuestro deseo de volver a ser niños.

Netflix se ha sumado a la oleada de nostalgia con Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia, una serie precuela de la cinta Cristal Oscuro, de 1982. No obstante, hay algo ella que la separa de otros remakes del año. De la serie se ha encargado la compañía Jim Henson, liderada ahora por la hija del famoso productor, lo que, de primeras, asegura un cierto parecido con la original, aunque solo sea en la intención. Además, es un proyecto que llevan décadas intentando sacar adelante.

Después de que la película se convirtiera en una cinta de culto entre los fans del género fantástico, el mundo de Thra se ha explotado en todos los aspectos imaginables: cómics, novelas, juegos de mesa e incluso un tema del grupo de metal canadiense Strapping Young Lad; pero llevarlo al cine parecía misión imposible. En 2007, se anunció una secuela de la película que llevaría el nombre de The Power of the Dark Crystal, pero el proyecto se retrasó durante años por varios motivos, hasta que terminó convertido en cómic en 2017. Fue precisamente ese año, aprovechando el 35 aniversario del filme, cuando Netflix anunció la esperada precuela. La reacción del fandom fue inmediata, y la espera hasta el primer tráiler y, por fin, el estreno, se ha hecho larga para muchos, pero parece que ha merecido la pena.

Una de las razones por las que Cristal Oscuro fue tan aclamada en su momento es que fue la primera película de marionetas en la que no aparecían personas. Todos los personajes eran seres fantásticos, a los que daban vida distintos muñecos. La serie ha querido mantener ese carácter tan especial y han optado por apartar el CGI y recrear escenarios y personajes a mano, en parte por mantener el encanto de Cristal Oscuro y en parte por elección artística del director, Louis Leterrier. Así lo hizo Jim Henson en los ochenta, con un equipo artístico lleno de nombres importantes. Entre ellos estaban Brian Froud (Dentro del laberinto) y Harry Lange, diseñador de producción en 2001: una odisea en el espacio y los episodios V y VI de Star Wars. También contaron con Frank Oz, que dio movimiento y voz a Yoda en Star Wars y a Coco en Barrio Sésamo; y Steve Whitmire, ligado también a la producción de los teleñecos. Para esta precuela, Leterrier ha trabajado junto con Froud a la hora de recrear de cero los escenarios, con un resultado innegablemente bello.

El mismo Leterrier ha afirmado ser un gran fan de la película, y ese cariño que se nota en cada plano traspasa la pantalla hasta el espectador. De este modo, lo que hoy podría quedar completamente desfasado —admitámoslo, las marionetas ya no se llevan como antes—, se convierte en una joya visual digna de ver. Han demostrado que en una historia vale mucho más ponerle alma que CGI. El laborioso trabajo de crear una película de esta manera ha exigido utilizar más de 170 marionetas, con sus 83 titiriteros, que se han encargado de insuflarles vida. En este tuit, Netflix ha confirmado que se crearon más de setenta especies exclusivamente para la serie y ha puesto cifras al resultado final.

Distanciada de la original, pero manteniendo la esencia

El doblaje también ha salido beneficiado en este remake. Mientras que en la película colaboraron titiriteros reputados, como Whitmaer y Oz, nada comparado con el plantel de actores que se ha granjeado la serie de Netflix. Los que vean la serie en versión original podrán escuchar las voces de Mark Hamill (Star Wars), Alicia Vikander (Ex Machina), Taron Egerton (Rocketman, Kingsman), Sigourney Weaver o Helena Bonahm Carter; y los fans de Juego de Tronos probablemente reconozcan a Lena Headey, Nathalie Emmanuel, Ralph Ineson y Natalie Dormer entre los habitantes de Thra. Pero más allá de los nombres conocidos, hay que destacar el trabajo de los actores de doblaje al castellano, cuyas identidades pasan más desapercibidas por el público general, pero que han realizado unas interpretaciones de diez.

Cuando se estrenó Cristal Oscuro nadie se esperaba el impacto que llegaría a tener. De hecho, la cinta no fue del todo bien recibida en un primer momento, ya que se alejaba demasiado del concepto que la gente se había llegado a formar de la compañía de Jim Henson. El productor se había hecho un nombre en la industria como creador de los teleñecos —los Muppets, en la versión original y en Latinoamérica—, y los habitantes de Thra no tenían nada que ver con ellos.

Netflix

La primera escena de la película ya nos prepara el terreno al presentarnos a los skekses, de aspecto cruel y desagradable. El diseño de estas criaturas está basado en una ilustración de uno de los relatos de Lewis Carroll, The Pig-Tale (1975), en la que se ve a un grupo de cocodrilos de aire sofisticado tomando el té en un castillo. A partir de este concepto, Henson imaginó una versión más oscura y maligna, una raza de seres con aspecto de reptil y tendencias totalitarias. Su aspecto terrorífico, todo ángulos puntiagudos, picos duros y manos esqueléticas, contrastaba con la delicadeza de sus ropajes, ornamentadas piezas de seda y piel.

Los skekses fueron la semilla de Thra y de Cristal Oscuro, la primera idea material del director sobre este universo fantástico, y también son lo primero que el espectador conoce en la película. Es un retrato bastante aterrador para presentarle a un público infantil, no solo por su apariencia física, también por sus actos de violencia y crueldad entre ellos y con los demás personajes.

El tono general de la cinta, sobre todo el lo que respecta a estas criaturas, es demasiado tenebroso para captar a la audiencia de los teleñecos. Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia ha mantenido el ambiente lúgubre que rodea a los skeksis, y sin duda su personalidad maligna, pero no son, ni de lejos, tan aterradores con la en la cinta de 1982. Todo lo que pierden en ese campo, no obstante, lo ganan en maquinaciones políticas e interesantes tramas conspirativas.

El imparable poder de la nostalgia

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El principal reclamo de Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia es la nostalgia, pero no es su único valor, al contrario que otras producciones del estilo. La serie nos ofrece una perspectiva de Thra que en la película original solo podía intuirse, ya que la raza de los gelfling estaba prácticamente extinta. Ahora tenemos la oportunidad de ver cómo vivían los siete clanes gelfling antes del dominio total de los skekses.

El filme de 1982 era una historia rica en calidad visual, pero muy falta de fondo argumental. Se limitaba a contar un relato de fantasía épica sin demasiada complicación, empleando para ello todos los tropos obligatorios del viaje del héroe: el elegido por una profecía que emprende una andanza para salvar el mundo de un poder maligno, aconsejado, claro está, por un viejo maestro muy sabio. De ahí que nos recuerde a El señor de los anillos o incluso a Una nueva esperanza, ya que las tres historias parten de la misma estructura narrativa, salvando las distancias.

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La serie toma la esencia de esta historia y la convierte en algo más; no solo desarrolla tramas más complejas, también la adapta a nuestros tiempos y temores como sociedad. Esta vez no tenemos un solo protagonista especial. Hay una princesa culta que busca respuesta a las preguntas que ya no le resuelven sus libros; un guerrero falsamente acusado de asesinato que se convierte en proscrito; una valiente joven de baja cuna con un don para relacionarse con la naturaleza; e, incluso, un podling que quiere ser paladín. Este último es un ejemplo de la evolución de Thra, ya que en la película la raza podling se representó solo como esclava de los skekses, y ahora podemos ver otras facetas de este pueblo. A su alrededor, otros muchos personajes —reinas, guerreras, skekses, campesinos— forman una compleja red de historias que hacen las delicias de todos los fans del lore de Thra.

La película original de Jim Henson continuará siendo una pequeña joya del cine fantástico, pero la serie precuela no se queda atrás. Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia explota de forma efectiva todo el potencial que la cinta no supo o no pudo aprovechar, convirtiendo el universo de Thra en una emotiva historia, bella en el plano visual y también en el narrativo.