– Ago 27, 2019, 9:05 (CET)

‘Cristal oscuro: la era de la Resistencia’ es todo lo que un remake debería ser

Emocionante y tierna, esta precuela de la cinta de culto de 1982, conserva la esencia del relato original con un espectáculo visual bellamente montado. No se apoya exclusivamente en la nostalgia, sino que introduce nuevos personaje y narrativas con las que encariñarse de nuevo con el mundo de Thra.

Louis Leterrier ha conseguido lo que Disney lleva años intentando: revivir un clásico de forma exitosa. La precuela en forma de serie de Cristal oscuro es un espectáculo visual que solo puede alcanzarse con mucho trabajo, un buen presupuesto y un mimo propio de quien respeta la obra original. El rasgo más evidente de esta veneración es la acertadísima decisión de mantener las marionetas en lugar de emplear CGI, todo un homenaje para la primera película en la que no aparecía ningún ser humano. Gracias a esta maniobra han logrado una ambientación que conserva lo mejor de la cinta de 1982 combinado con las nuevas técnicas que la actualidad puede proporcionarle.

Este año, Netflix se ha propuesto llevarnos de vuelta a los ochenta y les está sentando muy bien. Dieron el escopetazo de salida al verano con la temporada más exageradamente ochentera de Stranger Things y van a cerrar las vacaciones con un clásico de la década. La expectación en torno a Cristal oscuro: La era de la Resistencia lleva meses haciéndose notar en las redes sociales, con cada tráiler e imagen nueva. Netflix ha cumplido. Esta precuela conserva ese estilo de aventura épica tan característico de la historia de Jim Henson y nos lleva al corazón de Thra, muchos años antes de que tengan lugar los sucesos de la película.

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La serie nos muestra qué llevó a este mundo fantástico al caos que vimos en la película y nos ofrece una comprensión más amplia del funcionamiento de la sociedad gelflin y su relación con los skekses. Para ello, nos cuenta cuatro historias distintas que terminan confluyendo: una gelfling de una raza menor que tiene una visión sobre el futuro tenebroso del planeta; un soldado falsamente acusado de asesinato que se convierte en prófugo de la justicia; una princesa intrépida y curiosa dispuesta a destapar la verdad sobre sus gobernadores; y, como telón de fondo, las triquiñuelas de los malvados skekses en busca de la vida eterna. Todo un entramado de personajes, ambiciones y heroicidades expuestos de forma tan bella que es imposible dejar de mirar.

Gran parte de esta atracción hacia la serie es culpa del factor nostalgia que producen los escenarios y las marionetas confeccionados a mano; pero también la historia. Por momentos tierna y por momentos ateradora, la serie apela directamente al espectador con recursos conocidos y a veces predecibles, pero no por ello menos funcionales. Para quien disfrutara de las novelas de fantasía de los años setenta y ochenta, esta aventura le resultará conocida, ya que recoge muchos de los elementos clásicos de esta literatura. Tenemos un viaje del héroe, un sentido del bien y del mal muy definido y una búsqueda de la verdad en un mundo repleto de criaturas fantásticas en el que es difícil separar a la comunidad élfica de la vegetación o los minerales. Da la sensación de que absolutamente todo en Thra está conectado en un ciclo sin fin.

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Por otro lado, Cristal oscuro es un clásico que atesora toda una generación. Sin embargo, cuando se estrenó no tuvo un éxito inmediato. La película fue el segundo largometraje de Jim Henson, que venía de producir The Muppets, pero no era un producto infantil, al menos no exclusivamente. Su ambientación oscura y escalofriantes personajes llamaron mucho más la atención del público adulto de los círculos de fantasía y ciencia ficción. Ahora, la compañía de Henson ha reunido a estrellas de todos los rincones de Hollywood para poner voz a sus personajes. Alicia Vikander (Ex Machina), Taron Egerton (Rocketman, Kingsman), Mark Hamill (Star Wars), Caitriona Balfe (Outlander), Sigourney Weaver o Helena Bonham Carter son algunos de los nombres más sonados. A ellos se han unido, entre otros, una buena parte del reparto de Juego de tronos: Lena Headey, Natalie Dormer, Nathalie Emmanuel y Ralph Ineson. Esto es posible gracias a treinta y siete años de dedicación hacia la película original, convertida en una cinta de culto del género fantástico.

Una imprescindible de Netflix para los fans de lo fantástico

El reto del director era grande: estar a la altura de la expectación del fandom, en una plataforma como Netflix y contar una historia innovadora, pero manteniendo la esencia del relato original. Por fortuna, contaba con la colaboración de Brian Froud, diseñador original de la película, y el resultado es sorprendentemente bueno. Algo que, en la era de los remakes en masa, no es tan común. Solo este año hemos vivido el regreso de tres clásicos Disney, Men in Black, Muñeco diabólico y Hellboy con distintos resultados. Desde luego, el más sonado ha sido la súper producción de El rey león, que ha puesto en evidencia el impresionante despliegue técnico de Disney con una recreación hiperrealista de los leones. Es la antítesis de lo que se ha propuesto Leterrier en Cristal oscuro: La era de la Resistencia. El rey león ha reventado la taquilla mundial, pero carece del alma que impregna Cristal oscuro de principio a fin.

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El único aspecto negativo de una precuela es que ya sabes cómo va a terminar y que, por mucho esfuerzo que pongan los protagonistas en salvar su mundo, el Cristal de la Verdad va a terminar fragmentado y la población diezmada. De otro modo, no podría estar conectada con la cinta original. De modo que nos encontramos con una historia que mezcla lo mejor del tono épico de El señor de los anillos, la estética de Dentro del laberinto y la agonía de saber que todo terminará mal como en Rogue One. Pero es justamente esta conjunción lo que la convierte en la nueva imprescindible de Netflix. Queda por ver si gustará solo a la generación del cine de marionetas o si logrará conquistar también a los hijos del CGI.