La posibilidad de expandir y conectar ha sido, durante años, una de las señas de identidad de la familia Galaxy Note. Sin embargo, con la nueva generación, compuesta por el Galaxy Note 10 y el Galaxy Note 10+, esa filosofía pro-versatilidad parece haber quedado diluida. Y es que el fabricante, pese a la defensa férrea que ha llevado a cabo durante años, ha decidido desprenderse de dos elementos muy característicos de la familia Note: el jack de auriculares y el botón Bixby.

La desaparición del jack de auriculares es, probablemente, la más llamativa de todas las retiradas. La compañía surcoreana se ha posicionado durante los últimos años como una alternativa a las tecnologías de audio inalámbricas –impulsadas por fabricantes como Apple o Huawei–, recreando una especie de pulso invisible con el resto de la industria. Con el Galaxy Note 10, sin embargo, esa estrategia parece llegar a su fin.

Algo similar ha sucedido con el botón dedicado a Bixby. Desde su presentación en 2017 junto al Galaxy S8, Samsung ha incluido en todos sus teléfonos de alta gama un botón específico que permite activar con mayor velocidad su asistente virtual. El objetivo, al menos sobre el papel, era facilitar el acceso al asistente y, además, darlo a conocer mediante un elemento físico visible por el consumidor. Sin embargo, la estrategia nunca llegó a funcionar. Bixby nunca cumplió las expectativas y los consumidores, en muchos casos, acabaron recurriendo a alternativas más avanzadas como Google Assistant.

La retirada de estos dos elementos es un movimiento estratégico lógico dada la presión de la industria, la invalidez de Bixby y la disponibilidad de un amplio abanico de auriculares Bluetooth –entre los que se encuentran los Galaxy Buds de Samsung–. Su eliminación, además, permite ampliar la capacidad de la batería o incluir nuevos sensores que mejoren la experiencia de uso del teléfono.