Las cosas no pintan bien para uno de los ingenieros más polémicos de Silicon Valley: Anthony Levandowsky.

Con un juicio pendiente de resolución que podría condenarle a 10 años de cárcel y a un pago de 250.000 dólares por cada uno de 33 cargos por robo de documentos a empresas, el hecho de que una de las compañías para las que trabajó se ponga en su contra no ayuda en absoluto.

A la espera de la resolución, el próximo 4 de septiembre, por descontado queda que Google no moverá ni un solo músculo de su poderoso brazo para defender al que consideran el "ladrón" de más de 14.000 confidenciales sobre el desarrollo de coches autónomos. Si alguien podía hacer algo por Levandowsky era Uber, aunque por el curso de los hecho nada apuntaba a ello. Recordemos que el ingeniero, tras unirse a las filas de Uber –después de 7 años en Waymo– fue despedido "para evitar más problemas".

De hecho, Google y Uber firmaron un acuerdo para acabar con la guerra que había abierto la brecha entre ambas compañías. Además, supuso el fin de una de las épocas más oscuras de Uber, junto a las denuncias por discriminación y acoso sexual, el caso de Waymo supuso el fin del creador y CEO, hasta ese momento, de Uber: Travis Kalanik.

Ahora, con la herida abierta de nuevo, el actual CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, ha explicado que "seguramente parecía que Levandowsky robó los archivos de Google, pero no lo hizo". En una entrevista a Bloomberg. Khosrowshahi, que no estaba en las filas de Uber por aquel momento, asegura que "investigaron a fondo cualquier información que Anthony pudiese haber filtrado" sin encontrar nada que pudiese implicar a la compañía. Asímismo, Khosrowshahi aprovechó para ensalzar la figura de Kalanick, al que definió como "genio" de la industria tecnológica.

En cualquier caso, la amenaza del fiscal está sobre la mesa, y no parece que falle a favor del ingeniero. Con una fianza de 2 millones de dólares y una pulsera de rastreo por las altas probabilidad de fuga que se mantienen sobre Levandowsky las opciones no son buenas.