Aunque la mayoría de los humanos que deciden compartir sus vidas con mascotas optan por perros, gatos o, como mucho, peces o pajaritos, hay un sinfín de opciones. Los amantes de los reptiles prefieren acompañarse con tortugas, iguanas o serpientes, mientras que ciertos valientes recurren a artrópodos, como las arañas. Pero la cosa no queda ahí. Hay quienes se aburren con lo normal, e incluso con lo poco habitual, por lo que deciden llevar a sus hogares otros animales que jamás imaginaríamos como mascotas.

Este es el caso de los propietarios de sanguijuelas. Sí, puede parecer una atrocidad, pero es cierto. Existen personas que tienen sanguijuelas como mascotas. Y algunas hasta las alimentan con su propia sangre.

Mascotas poco habituales

En declaraciones a Science Alert, uno de estos atrevidos amantes de las sanguijuelas, Ariane Khomjani, aseguró que son criaturas increíbles y curiosas, que crecen como locas y se convierten en mascotas maravillosas.

Él tiene en su casa a cuatro, de diferentes tamaños y especies, y asegura que cada una tiene su propia “personalidad”, aunque en general todas son bastante tranquilas. ¿Pero realmente tiene sentido todo esto?

No es la primera vez que se da a conocer el caso de alguien que tiene a estos animales como mascotas. De hecho, en 2015 se hizo viral el vídeo (ya no disponible) de un hombre que tenía en casa a una de ellas y que, al igual que Ariane, la dejaba alimentarse de su propia sangre. Esto pueda llegar a resultar divertido y, quién sabe, quizás a algunas personas también les parezca placentero. Sin embargo, deberían tener en cuenta unos cuantos factores que pueden convertir la búsqueda de una mascota diferente en una experiencia muy desagradable.

Para empezar, están los perjuicios que puede suponer para la salud humana el contacto con su saliva. Estos animales han sido usados desde la antigüedad en medicina, primero para tratar todo tipo de enfermedades, bajo la creencia de que retirar la sangre podría ayudar a sacar del organismo los agentes que las causan, y después como anticoagulante en cirugía reconstructiva. Aunque la primera aplicación hace muchísimo tiempo que quedó desfasada, la segunda sigue usándose aún en algunos hospitales, ya que la saliva de tres especies, Hirudo medicinalis, Hirudinaria manillensis y Haementeria ghilianii, contiene una sustancia anticoagulante que puede evitar que el “colgajo” de piel resultante se congestione por acumulación de sangre coagulada. A pesar de que goce de cierta aceptación en el sector sanitario, también existen muchos cirujanos que se oponen a su uso, ya que es imposible calcular la dosis de anticoagulante que se está usando.

Medicinal o no, el caso es que estas sustancias presentes en su saliva pueden llevar a que una herida tarde varios días en dejar de sangrar, como ha reconocido el propio Ariane en su entrevista. Además, es posible que alguno de los compuestos secretados por el animal generen reacciones alérgicas tras la mordedura. Por este motivo, se desaconseja dejar que el animal se alimente de la sangre de sus propietarios, a pesar de que las especies más grandes solo necesiten nutrirse de este modo cada 3 a 6 meses.

La alternativa, según ha explicado a Science Alert el parasitólogo de la Universidad de Singapur Mackenzie Kwak, sería administrarles hígado crudo o sangre caliente, comercializada en carnicerías. Solo sería necesario tener en cuenta que sea fresca y que no contenga conservantes ni aditivos de ningún tipo. A esto, el experto añade que, teniendo en cuenta estos consejos, elegir a las sanguijuelas como mascotas puede ser una buena forma de aprender sobre parásitos y, más concretamente, “apreciar lo intrincado y extraño que puede ser el mundo natural”.

Sin embargo, no debemos olvidar que la especie más utilizada, Hirudo medicinalis, está catalogada en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como casi amenazada y que eso significa que su captura indiscriminada puede conducirla rápidamente hacia el peligro de extinción. Es habitual que su caza sin control se lleve a cabo con fines pseudocientíficos, pero podría ser que si esto llega a convertirse en una moda la intención de criarlas como mascota reste días al tiempo que queda para que la especie ascienda un peldaño en la fatídica lista. Además, al igual que ocurre con otros animales exóticos, lo habitual es que muchas de estas especies se terminen comercializando en el mercado negro. Pueden resultar apasionantes, pero son muchos las motivos por los que no estos animales no se convierten en la mejor de las mascotas.