Es, más allá del nombre, la compañía más aburrida de todo el imperio de Elon Musk. Construir túneles está a años luz de mandar al ser humano a Marte o crear uno de los primeros coches eléctricos del mundo demostrando que pueden ser bonitos y rápidos. The Boring Company es, efectivamente, una empresa aburrida, pero no para los inversores.

Sin embargo, nada en manos del millonario sudafricano termina pasando sin pena ni gloria. Polémico por naturaleza, y con enemigos y fans a partes iguales, uno de los primeros proyectos de la entidad fue el de crear lanzallamas reales Al final vendió todas las unidades disponibles y consiguió su objetivo: llamar la atención para presentar el verdadero objetivo de The Boring Company. En el ideario del magnate no sirve de nada llenar el mundo de coches eléctricos si estos no pueden circular por unas vías preparadas. Los atascos en las grandes vías y la congestión de las ciudades podrían tener solución gracias a su compañía. El objetivo era crear túneles con plataformas o vías para los coches; estos circularían de forma autónoma a unos 200 km/h.

La realidad es que tuvo pocos adeptos en un primer momento; además de caro, mucho más que un túnel convencional, las dudas sobre la seguridad comenzaban a amontonarse. Pese a que la compañía lleva en píe desde 2016, no ha sido hasta este último año cuando ha empezado a atraer las atenciones del sector. Justo hace unas semanas, The Boring Company cerraba un acuerdo comercial para crear uno de sus túneles en Las Vegas, de momento para "el transporte de personas". Este se encontrará en el Centro de Convenciones de las Vegas y, de cumplirse el contrato, estará operativo para el CES 2021. Además, la compañía cuenta su su propio túnel de pruebas en California y un acuerdo para la construcción del sistema de transporte al aeropuerto de Chicago. Sobre la mesa varias propuestas aún por verse: un túnel en Los Ángeles para conectar el centro de la ciudad con el estadio de béisbol y otro en Baltimore.

Con este contexto, The Boring Company nunca había sido tan sugerente para los inversores. ¿Una compañía de túneles? Es lo menos atractivo para un porfolio público. Hasta ahora. Los nuevos contratos y las últimas pruebas más o menos exitosas de la compañía han atraído la atención de los inversores que ya probaron suerte, sin mucha convicción con los 113 millones de 2018. A través de una venta de acciones, la mascota de Elon ha recibido 120 millones de dólares valorándola en 920 millones según Prime Unicorn Index.

¿Quiénes son los valientes de la operación? Como no podía ser de otra manera, algunos de los inversores de SpaceX y Tesla han probado suerte en la compañía aburrida. Steve Jurvetson, amigo, asesor y patrocinador de los otros proyectos se encuentra ahora mismo en el proceso. Además de las inversiones cercanas, 8VC también ha entrado en el capital de la compañía. De esta manera se junta a Wish, Vector y Oculus en inversiones –que suman más de 130–. Vy Capital, también inversor de otras 52 compañías. Craft Ventures, Valor Capital y DFJ se suman al conjunto de nuevos financiadores de otra compañía de Elon Musk que, pese a los posibles problemas de base, llama la atención de todos.