La resistencia de las bacterias a los antibióticos es una de las preocupaciones médicas que tiene en vilo tanto a los especialistas que se encargan de las infecciones en el día a día como a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ahora, un nuevo estudio explica que las cepas resistentes a antibióticos de Klebsiella pneumoniae, un patógeno que puede causar infecciones respiratorias y del torrente sanguíneo, se están dispersando a través de los hospitales de Europa.

La investigación, que se publica este lunes en Nature Microbiology analiza a nivel europeo la familia de baterias Enterobacteriaceae. Los autores del estudio trabajan en el Centro de Vigilancia de Patógenos Genómicos, con sede en el Instituto Wellcome Sanger, la Universidad de Friburgo y sus socios y se han dedicado a analizar los genomas de casi 2.000 muestras de K. pneumoniae tomadas de pacientes en 244 hospitales en 32 países para saber si eran resistentes a antibióticos.

¿Por qué se escogió esta cepa? La respuesta parece estar clara: desde 2007 ha pasado de haber alrededor de 341 muertes por esta bacteria hasta las 2.094 que se estiman que murieron en 2015. Esto implica, además, la resistencia a los antibióticos carbapenem y, por tanto, tal y como señalan los autores del estudio en un comunicado de prensa "quedan pocas opciones" de antibióticos para luchar contra estas bacterias.

Los grupos de más riesgo por la resistencia de K. pneumoniae a los carbapenem son los bebés, los ancianos y las personas inmunocomprometidas, es decir, pacientes que tienen cáncer, VIH o una enfermedad autoinmune, ya que sus defensas no pueden luchar contra la bacteria. Sin antibióticos que terminen con ella ni defensas, no queda nada para debilitarla.

La investigación

El estudio se ha realizado gracias a 2.000 muestras recogidas en 244 hospitales, de las cuales 1.700 muestras fueron secuenciadas en el Instituto Wellcome Sanger. "Los investigadores identificaron una pequeña cantidad de genes que, cuando se expresan, pueden causar resistencia a los antibióticos de carbapenem", apunta en la nota de prensa. Dichos genes lo que hacen es producir una enzima, la carbapenemasas, que lo que hace es "masticar" los antibióticos, por lo que ya no funcionan.

Pero ahí no termina todo. Por lo visto, han aparecido varios "clones de alto riesgo que llevan uno o más genes de carbapenemasa" y que "se han diseminado rápidamente". El estudio supone que el uso intensivo de antibióticos en hospitales "favorece la propagación de estas bacterias altamente resistentes, que superan a otras cepas que son más fáciles de tratar con antibióticos", indican.

"El enfoque de One Health [de la OMS] a la resistencia a los antibióticos se centra en la propagación de patógenos a través de los seres humanos, los animales y el medio ambiente, incluidos los hospitales", indica la doctora Sophia David, primera autora del estudio, con base en el Centro de Vigilancia de Patógenos Genómico. "Pero en el caso de Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenem, nuestros hallazgos implican que los hospitales son el facilitador clave de la transmisión: más de la mitad de las muestras que llevan un gen de carbapenemase estaban estrechamente relacionadas con otras recolectadas en el mismo hospital, lo que sugiere que las bacterias se están propagando desde persona a persona principalmente dentro de los hospitales", añade.

Además, las muestras de bacterias resistentes también tenían más probabilidades de estar relacionadas de forma muy estrecha con las muestras de un hospital distinto del mismo país que con los de otros lugares. Esto sugiere que "los sistemas nacionales de salud juegan un papel importante en la propagación de estas bacterias resistentes a los antibióticos", apuntan en el comunicado.

"Somos optimistas de que con una buena higiene hospitalaria, que incluye la identificación temprana y el aislamiento de los pacientes que llevan las bacterias, no solo podemos retrasar la propagación de estos patógenos, sino también controlarlos con éxito", indica Hajo Grundmann, coautor y jefe del Instituto de Prevención de Infecciones e Higiene Hospitalaria en el Centro Médico de la Universidad de Friburgo. "Esta investigación enfatiza la importancia del control de infecciones y la vigilancia genómica en curso de las bacterias resistentes a los antibióticos para asegurarnos de detectar nuevas cepas resistentes de manera temprana y actuar para combatir la propagación de resistencia a los antibióticos", señala.

"La vigilancia genómica será clave para abordar las nuevas razas de cepas de patógenos resistentes a los antibióticos que este estudio ha identificado", explica el profesor David Aanensen, coautor y director del Centro de Vigilancia de Patógenos Genómicos. "Actualmente, las nuevas cepas están evolucionando casi tan rápido como podamos secuenciarlas. El objetivo de establecer una red robusta de centros de secuenciación del genoma permitirá a los sistemas de atención médica realizar un seguimiento mucho más rápido de la propagación de estas bacterias y de cómo están evolucionando", concluye.