La victoria aplastante del juicio de BlaBlaCar contra Confebus había dado a la tecnológica unos meses muy tranquilos para lo que estábamos acostumbrados.

Ahora, la compañía, vuelve para confirmar que ha completado la adquisición de Ouibus. Pendiente desde 2018, la culminación de esta compra supone la llegada efectiva de la versión de autobuses de BlaBlaCar: BlaBlaBus. La operadora de autobuses francesa, que hasta la compra era filial de la red francesa de ferrocarriles, pasa ahora a tener la enseña de la tecnológica. Una compra realizada a través de una ronda de financiación de 101 millones de euros en la que participó la compañía pública de transporte –entrando así en el capital de la misma–. En octubre de este mismo año, las rutas de autobús podrán reservarse desde la misma aplicación de coches compartidos.

De esta manera, la entidad controlaría una plataforma multimodal de transporte bajo el mismo sistema que el coche compartido: precios más económicos y reservas en último minuto. Además, añaden, daría la oportunidad para generar trayectos complementarios entre puntos de encuentro habituales y trayectos comunes.

El objetivo de la red de autobuses es alcanzar 400 destinos y 10 países diferentes –tanto en rutas nacionales como internacionales– en Francia, Alemania, Benelux e Italia. ¿Y España? Desde BlaBlaCar explican que el servicio de autobuses tendrá actividad en el país, pero de una forma diferente a la del resto de regiones. "En España existe un modelo concesional de autobuses, que por supuesto respetamos", comenta Álvaro Zamácola, country manager de BlaBlaCar para España y Portugal, lo que implica que, de momento, solo tendrán rutas de salida y entrada entre España y el resto de Europa –pero no nacionales–.

Cuando todo iba bien con Confebus...

El sector del transporte en autobús en España pasa por un cambio hacia una inminente liberalización del sector. Si 2020 se posicionó como fecha límite para la apertura del mercado del ferrocarril al sur de los Pirineos, por imposición de la Comisión Europea, la fecha para que ocurra lo mismo en el mercado de los autobuses no está del todo clara. Existe la obligación europea para que esto se produzca en los próximos años; pero sin, de momento, dead line.

En España, el 50% de la cuota de mercado se encuentra controlada por Alsa. El resto se reparte entre otras entidades de larga tradición bajo el modelo de la concesión. Unos permisos que, en algunos casos, se encuentran caducados desde hace más de 7 años. La burocracia y la impasibilidad política han congelado muchos de los procesos de renovación.

De esta manera, y habiendo dejado a un lado la supuesta competencia desleal de BlaBlaCar a las redes de autobuses, ahora la tecnológica se presenta como un nuevo enemigo del colectivo a medio plazo. Un sistema similar al de FlixBus, la compañía alemana de autobuses, con precios competitivos. En el caso de BlaBlaCar se añade, además, el uso de su red de usuarios extendidos por todo el continente.

Lo que sí es cierto es que las compañías ya establecidas presionan desde hace tiempo para bloquear la liberalización el mayor tiempo posible. Un cambio de paradigma les obligaría a tener que licitar por trayectos que, hasta ahora, son suyos por defecto.