Es difícil describir la sensación que sentimos cuando encendemos un PC nuevo por primera vez y todo funciona en completa armonía, hardware y software a la velocidad deseada. El problema es que esta situación no se repite siempre y el paso del tiempo o una nueva versión de Windows pueden hacer que el rendimiento empeore o no sea el esperado.

Con anterioridad hemos visto que hay distintas maneras de solucionar los problemas más comunes de tu PC y las precauciones necesarias para actualizar Windows sin que tu ordenador sufra las consecuencias.

Hoy vamos a ver qué trucos podemos usar para que Windows 10 mejore su rendimiento o, para entendernos, vaya más rápido en nuestro PC sin necesidad de cambiar ningún componente. Está claro que no lograremos el mismo resultado, pero con pequeños ajustes es posible conseguir grandes cambios.

Actualizar, actualizar y actualizar

Reza un dicho que si algo funciona no lo toques. Sin embargo, en informática no siempre es así. Está claro que si tu PC funciona correctamente no es necesario tocar nada. Con todo, mantener actualizado Windows 10 con los parches y actualizaciones es importante a nivel de seguridad pero también de rendimiento, en especial con las actualizaciones de marzo y septiembre a las que nos tiene acostumbrados Microsoft y donde se producen grandes cambios internos en Windows.

Además de Windows, conviene actualizar las aplicaciones que tenemos instaladas, en especial las que requieren mayor uso de recursos, como herramientas de edición o juegos. Y, en tercer lugar, si tenemos instalados controladores oficiales, en especial de la tarjeta gráfica, conviene tenerlos al día para mejorar el rendimiento de hardware y software.

¿Espacio disponible?

Saturar el disco principal de archivos puede ralentizar Windows 10. De ahí que Microsoft recomiende liberar espacio de vez en cuando. Si tenemos archivos importantes que no queremos eliminar, podemos subirlos a la nube o adquirir un disco externo, cada vez más asequibles en cuanto a precio y rendimiento.

Por lo demás, desde Inicio > Configuración > Sistema > Almacenamiento podemos comprobar el uso de cada unidad y, para ganar algo de espacio, eliminar archivos temporales y/o la Papelera.

¿Suficiente memoria?

La memoria RAM es una de las culpables de que Windows no rinda como debe. Pero como en este artículo el objetivo es evitar tocar el hardware y mantener nuestra computadora tal cual, podemos aprovechar los recursos con que contamos y tirar de software.

Si Windows 10 va algo lento, Microsoft nos recomienda comprobar el uso de memoria desde el Administrador de tareas, que podemos abrir pulsando CTRL+ALT+SUPR. En la pestaña Rendimiento veremos estadísticas del uso de CPU, memoria y disco. Si vemos que normalmente hay picos muy altos de uso de RAM, será que Windows 10 necesita más memoria.

Y como no queremos tocar la RAM, podemos configurar el archivo de paginación para obtener un resultado similar a ampliar la memoria disponible. Si tienes suficiente espacio en el disco de tu PC, puedes aprovechar parte del espacio vacío para ayudar a Windows 10 a funcionar más rápido a través del archivo de paginación.

En el buscador escribimos sistema avanzado y seleccionamos la opción “Ver la configuración avanzada del sistema”. En Propiedades del sistema > Avanzadas, vamos al área Rendimiento y pulsamos en Configuración. En Opciones de rendimiento, en el área de memoria virtual, seleccionamos Avanzadas > Cambiar.

Desmarcamos la opción “Administrar automáticamente el tamaño del archivo de paginación…” y asignamos un tamaño personalizado. En concreto, tamaño mínimo y máximo en MB. Cuanto más mejor, teniendo en cuenta el espacio disponible en disco. Finalmente, pulsamos en Establecer > Aceptar. Tras reiniciar, tendremos más memoria virtual para Windows 10.

Todos a la vez, no

Un detalle que hay que tener en cuenta es que, en ocasiones, nuestros hábitos hacen que Windows 10 no pueda rendir como quisiéramos, simplemente porque le estamos exigiendo demasiado sin darnos cuenta. Esto ocurre básicamente cuando tenemos diez ventanas abiertas y solo estamos usando dos aplicaciones. Y también cuando al iniciar Windows se abren varias aplicaciones, muchas de ellas sin usar.

En el primer caso, la solución es obvia. Abre solo las aplicaciones y archivos que vas a usar en ese momento. En el segundo caso, desde Inicio > Configuración > Aplicaciones > Inicio puedes comprobar qué apps se abren al inicio de Windows. ¿Son todas necesarias?

Menos bonito, más rápido

Si tu computadora tiene ya unos años, el rendimiento gráfico no será el mismo que el de un PC nuevo. Esto se nota al ejecutar ciertos juegos o si tienes habilitadas todas las opciones gráficas de Windows 10.

La solución es sencilla. Desde el cuadro de búsqueda, buscamos rendimiento y encontraremos el menú “Ajustar la apariencia y el rendimiento de Windows”. En la pestaña Efectos visuales selecciona Ajustar para mejorar el rendimiento > Aplicar. Al reiniciar, veremos los cambios.

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