La madrugada de este martes SpaceX, propiedad del multimillonario Elon Musk, ha enviado 24 satélites al espacio en cuatro órbitas diferentes. Una misión que el propio CEO había calificado de ser un lanzamiento muy "difícil". Pero el nivel de dificultad sigue residiendo en la recuperación de su cohete, el Falcon Heavey.

Uno de los principales objetivos de la compañía de Musk es aterrizar los cohetes para, después, poderlos reutilizar en misiones posteriores. Esto implica un descenso en el precio de lanzamiento de los cohetes, pero, también, ahorra tiempo ya que no se tendrán que realizar cohetes con cada nuevo lanzamiento. Además, el ahorro en materiales también es un punto a valorar.

Sin embargo, el objetivo de SpaceX con el modelo Falcon Heavy no parece estar funcionando, igual que ha pasado esta noche. El núcleo central del cohete se ha estrellado contra el océano cuando intentaba aterrizar en una plataforma marina que que se puede mover desde lejos para posicionarse de forma que los cohetes puedan aterrizar en ella y que la empresa llama Of Course I Still Love You (OCISLY, por sus siglas en inglés). Por desgracia, los drones que vigilaban que todo sucedía según lo planeado captaron las imágenes de cómo el cohete pasaba la plataforma de largo y, de repente, era una bola de fuego que estallaba.

Aunque el pasado mes de abril la compañía de Musk logró aterrizar los tres cohetes Falcon Heavy, la realidad es que los números tienden más hacia el fracaso con el tema del núcleo de la nave: hasta la fecha, SpaceX no ha recuperado con éxito un núcleo central de un lanzamiento de Falcon Heavy. No obstante, desde la empresa creen que por encima de poder reutilizar los cohetes siempre está entregar correctamente la carga. Así pues, sí han cumplido con la misión más importante de todas: dejar los 24 satélites en el lugar correcto y, así, demostrar a las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos que son capaces de llevar a cabo misiones de seguridad nacional en el futuro.