– Jun 26, 2019, 14:00 (CET)

La incertidumbre política: el mal de los sectores más polémicos para las ciudades

Vivienda turística, patinetes eléctricos o licencias VTC son solo algunos de los sectores que viven con la incertidumbre del panorama político actual.

El pasado 26 de mayo, el panorama político de un gran número de Ayuntamientos y Comunidades autónomas cambiaba de color. Salvo el caso del Ayuntamiento de Barcelona, donde Ada Colau conseguía mantener su puesto durante cuatro años más, no era así para muchos otros. El juego de los pactos y los acuerdos, con las intenciones puestas en mejorar la posición en el Gobierno Central también pendiente de elegir al partido encargado de la presidencia, cambiaba el paradigma político de los próximos meses. Pasando del morado de Podemos al azul de la coalición del Partido Popular, junto con Ciudadanos y Vox, en muchas localidades, lo que sí es cierto es que para muchas políticas supondrá un antes y un después.

Es el caso de Madrid, donde el Partido de Almeida ya adelantaba en época electoral la eliminación de Madrid Central. De momento paralizada, con la idea de revisar sus beneficios y fallos, ya se ha defendido por los salientes como un mecanismo de lucha contra la polución persistente en la capital y como un sistema de prohibición innecesaria que atenta contra los usuarios del vehículo privado para los entrantes. Con una amenaza de multa por parte del Bruselas en caso del empeoramiento de la calidad del aire, solo el tiempo dirá cómo se desarrollan los acontecimientos.

Pero detrás del polémico Madrid Central se esconden otras cuestiones que vendrán a ser relevantes a lo largo de los próximos cuatro años. Patinetes, ivienda turística o vehículos con conductor, ahora mismo en segundo plano por la toma de posesión y el tema de marras, muy seguramente volverán a tomar su merecido protagonismo. En Barcelona o Valencia, por su parte, el mantenimiento del signo aseguran la continuidad en sus políticas: permisividad controlada a la vivienda turística, prohibición a las VTC –en el caso de Barcelona– y coto a los patinetes. En Madrid, de momento, como explican algunas fuentes cercanas al sector, apuntan a que "han dejado de tener atención, por suerte, ya que el Gobierno está entretenido con su promesas electorales".

Patinetes, sin cambios a la vista

A la espera de que las partes tomen posesión de sus cargos, concretamente de la concejalía de Medioambiente y Movilidad hasta ahora dirigida por Inés Sabanés, el control queda en manos de los funcionarios permanentes. "No hemos visto ningún cambio específico, lo cual bueno y malo porque hay un cierto orden en todo el desorden que supone la regulación de los patinetes en Madrid", explican fuentes cercanas, "así que de momento bien".

Por lo general, todas las compañías del sector consultadas comentan que prefieren no meterse en temas políticos, de momento, ya que se encuentran a la espera de la designación de los interlocutores políticos. "Los recién elegidos ayuntamientos aún no han conformado sus equipos de gobierno en las respectivas corporaciones locales y, por tanto, tienen todavía que diseñar sus respectivos programas de actuación para los próximos cuatro años", explican desde Lime, aunque esperan que "todo este proceso se consolide para seguir avanzando en un diálogo fluido con los distintos ayuntamientos españoles".

Lo que no quiere decir que no tengan intención de abordar la cuestión de aquí a un tiempo o la dejen en manos de forma exclusiva en el consistorio. Sería muy bueno contar con menos players en el mercado, explican algunos implicados, pero las diferentes compañías no esperan cambio en ese sentido; los colores políticos que hay ahora mismo en el Ayuntamiento prefieren el libre mercado, por lo que acotar la oferta no tiene los visos de posicionarse como un punto en la agenda de los próximos años.

Sí que apuntan, en cualquier caso, a un aumento de la transparencia. "El problema no es la regulación, es no saber qué pasará mañana y eso preocupa al sector", analizan. Las medidas vinculadas a los sectores polémicos cuentan, cada vez más, con tintes políticos; pese a que muchos entienden que el caso de los patinetes es, de todos, el menos polémico de la lista. Un cambio de gestores genera, entre otras cosas, un posible cambio en las reglas del juego.

Vivienda turística: muchos puntos en juego en Madrid

Fue una de las medidas estrella al término del Gobierno de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid; mientras que en Barcelona, desde hace ya tiempo se respira la calma. La decisión del consistorio pasaba por reducir prácticamente a la totalidad el número de viviendas disponibles para el alquiler en régimen profesional. Este, entre otras cuestiones, requeriría la apertura de una entrada particular a la vivienda. Se quedaba en el limbo, por contra, aquellos que ofertasen vivienda turística por menos de 90 días al año.

La promesa, muy en el aire, durante las semanas de campaña, dejaban patente la intención de los partidos de la llamada derecha, de abordar la situación de este tipo de negocios en la capital. Para Ciudadanos y Vox se recuperaría el startu quo previo a la decisión de Carmena, mientras que el Partido Popular abogaba por un estudio de las circunstancias.

Hipertextual se ha puesto en contacto con las dos compañías más relevantes del sector y ambas prefieren mantener, de momento, el perfil bajo. Por la parte de HomeAway, "no realizan ninguna valoración sobre los cambios políticos y respetamos siempre las decisiones que toman los ciudadanos con su voto". En el caso de Airbnb, aseguran que "en España las conversaciones con las administraciones son continuas y queremos ser buenos socios de los gobiernos”.

Las licencias VTC, la guinda del pastel

Es, posiblemente, uno de los debates que más incertidumbre crean de aquí a unos años. Con un Gobierno central de mano del Partido Socialista, que ya firmó su decisión de derivar la gestión de las licencias VTC a las Comunidades, pero con una gestión del Partido Popular –junto a Ciudadanos en Madrid– abogando por devolver el privilegio a su dueño primigenio todo apunta a que, durante otros cuatro años, la cuestión seguirá generando algo más que dudas.

El objetivo de todos, como no podía ser de otra manera, es que la cuestión de la administración deje de ser la moneda de cambio de las administraciones. De momento, no está claro cómo van a evolucionar los acontecimientos. Porque lo que es cierto es que, el complejo sistema de pactos políticos y entramados, hace todo el proceso mucho más complejo.