Los seres humanos tenemos el grandísimo honor de poder disfrutar cada noche de un espectáculo maravilloso para el que no hay que pagar ni reservar entrada: el cielo. Basta solo con buscar un lugar lo más alejado posible de la contaminación lumínica y, según qué queramos observar, estar pendientes de las nubes o el estado de la Luna durante esa jornada.

Pero algunas personas no se contentan solo con verlo, sino que también disfrutan inmortalizándolo, para poder volver a esas imágenes maravillosas siempre que quieran, sea cual sea el estado del cielo en ese momento. El resultado en muchos casos es una verdadera obra de arte, que merece ser galardonada. Por eso, el Royal Observatory de Reino Unido lleva ya once años celebrando el certamen Insight Investment Astronomy Photographer of the Year, al que astrofotógrafos aficionados y profesionales de todo el mundo mandan sus imágenes, de las cuáles un jurado formado por profesionales del arte y la astronomía elegirá a las premiadas. En esta décimo primera edición han participado más de 4.600 imágenes, procedentes de 90 países diferentes. Para poder ser premiadas, las imágenes se dividen en 9 categorías: skyscape, auroras, personas y espacio, nuestro Sol, nuestra Luna, planetas, cometas y asteroides, estrellas y nebulosas, galaxias y, finalmente, astrofotógrafos menores de 16 años. Además, se repartirán otros dos premios especiales. Para todos ellos el galardón será de 1.500 libras (1.682 euros), mientras que los finalistas recibirán 500 libras (560’70 euros) y los altamente recomendados 250 libras (280’35 euros). Finalmente, se entregará un premio principal para toda la competición, que ascenderá hasta las 10.000 libras (11.214 euros). Tendremos que esperar hasta el 13 de septiembre para conocer a los afortunados; pero, de momento, podemos disfrutar de esta selección de algunas de las fotos preseleccionadas por el jurado.

Deadvlei, de Stefan Liebermann (Alemania)

Crédito: Stefan Liebermann

La Vía Láctea es una de las grandes protagonistas del certamen, pues es el centro de buena parte de las fotografías que participan en él. En este caso se ubica enmarcando una imagen del famoso DeadVlei de Namibia, un antiguo lago seco que ahora solo alberga los restos de árboles muertos por la falta de agua.

Aurora Austral en la playa de Beerbarrel , de James Stone (Australia)

Crédito: James Stone

Las auroras australes, acaecidas en el hemisferio sur, son menos famosas que las boreales, pero el resultado es el mismo: un maravilloso espectáculo de luz y color que en este caso fue inmortalizado en la playa de Beerbarreal, en Australia.

Navegante celestial, de Robin Stuart (Suiza)

Crédito: Robin Stuart

Observar el cielo sin separar los pies de la Tierra. Ese debió de ser la premisa del autor de esta fotografía, en la que se observa la imagen de un escarabajo pelotero iluminado por las múltiples luces del firmamento.

Camino a la gloria, de Nicolai Brügger (Alemania)

Crédito: Nicolai Brügger

Montañas nevadas, un meteoro y un halo de luz que se une con la majestuosidad de la Vía Láctea. Si realmente hay un camino a la gloria, debe ser muy similar a esto.

En lo profundo del corazón de Mordor - NGC 7293, de Andrew Campbell (Australia)

Crédito: Andrew Campbell

Aunque pueda parecerlo, no es el ojo de Sauron, sino la Nebulosa Helix, ubicada en la constelación de Acuario y considerada como una de las nebulosas planetarias brillantes más cercanas a la Tierra que se han descubierto hasta el momento.

El Señor de los Anillos y su corte, de Jordi Delpeix Borrell (España)

Crédito: Jordi Delpeix Borrell

Siguiendo con la temática de Tolkien, el astrofotógrafo español califica de este modo a Saturno, que en la imagen puede verse junto a algunas de sus lunas más brillantes.

La aurora es un pájaro, de Alexander Stepanenko (Rusia)

Crédito: Alexander Stepanenko

Cada aurora, boreal o austral, es única y espectacular. Sus colores pueden variar entre azules, verdosos o púrpuras y su intensidad puede ser más o menos grande. También es cambiante su forma, que justo en este momento se asemejaba claramente a la silueta de un pájaro.

El último de nosotros 2.0, de David Ros García (España)

Crédito: David Ros Garcia

No hay mejor forma de contemplar la inmensidad de nuestra galaxia que enmarcándola en piedra y colocándola junto a una persona, cuya silueta se muestra minúscula ante el magnífico dibujo de la Vía Láctea.

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