SpaceX ha puesto en órbita satisfactoriamente los primeros 60 satélites de su proyecto Starlink, con el que pretende dar cobertura inalámbrica a todo el globo terráqueo de una forma coordinada. Finalmente, no parece que haya habido tantos problemas como tenía previsto el propio Elon Musk, que afirmaba que "probablemente, mucho saldrá mal".

Una hora después del lanzamiento, que tuvo lugar en la base de Cabo Cañaveral, se desanclaban a 550 kilómetros de altura estas 60 piezas apiladas horizontalmente. Cada satélite pesa unos 227 kilos y está equipado con una placa solar desplegable –en lugar de dos, para prevenir puntos débiles según la propia SpaceX–.

Según ha confirmado el propio Musk en su red social favorita, los 60 satélites ya se encuentran operativos, aunque todavía no ha tenido lugar el despliegue del panel solar con el que obtendrán energía.

Starlink es un proyecto que prevee proporcionar cobertura y acceso a internet a todos los rincones del planeta. Este ha sido el primer envío de unos 7 que se harán en esta primera fase, que permitirá al conjunto ofrecer una cobertura más bien "reducida". Con 700 satélites, otros seis envíos, esperan tener una cobertura "moderada". La empresa tiene licenia para operar hasta 12.000 satélites, que espera tener desplegados en aproximadamente media década.

Es posible que puedan parecer demasiados, pero SpaceX tiene previsto un sistema de desintegración en la reentrada, que permitirá a estos dispositivos ser eliminados conforme vayan agotando su vida útil.

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