Pavel Durov es un viejo conocido en la esfera tecnológica, como CEO de Telegram, por mantenerse siempre crítico a WhatsApp y muy en defensa de la privacidad y el cifrado de los datos online. Su servicio, que suma millones de usuarios cada vez que la plataforma de mensajería propiedad de Facebook sufre una caída, no es perfecto.

A pesar de ello, le costó el exilio tras la sentencia del Tribunal Supremo ruso que le obligaba a dar acceso al gobierno a las claves de cifrado de las conversaciones de sus usuarios. Tas su negativa, el servicio fue bloqueado en Rusia. Tras la última vulnerabilidad de WhatsApp –que permitía instalar el spyware Pegasus en dispositivos tanto iOS y Android–, Durov carga fuertemente contra el servicio.

En un artículo publicado en Telegraph, el servicio de publicación de la propia Telegram, Pavel Durov repasa la historia del servicio de mensajería ahora propiedad de Facebook en lo relativo a seguridad y cómo, según él, las coincidencias entre ciertas medidas de cifrado con otras características no son en absoluto fruto de la casualidad.

La historia de WhatsApp, contada desde su seguridad (y competencia)

El artículo está bien documentado y cuenta con dos decenas de referencias a medios occidentales y fuera de toda duda –entre los que se encuentran el New York Times y otros medios tecnológicos como CNET, *The Verge o Tech Crunch–, quizás en un intento de que sus palabras no sean tomadas como una versión parcial y meramente a la caza de una base de usuarios mayor –que lo son–.

Durov, que afirma que "todos los problemas de seguridad están convenientemente adecuados para la vigilancia", critica el dominio de software privativo en WhatsApp, que hace imposible verificar si realmente existen estas puertas traseras en su código. Cuenta además que, al igual que a él le intentó sobornar el FBI en varias ocasiones, probablemente algo similar esté ocurriendo en Facebook.

Si esto ocurre o no, es algo que conocen únicamente los propios desarrolladores de la aplicación, que "se encuentra libremente disponible en sitios como Rusia o Irán, donde Telegram está prohibida". "Su falta de seguridad les permite espiar a su propia gente".

Según Durov, la implementación del cifrado de WhatsApp "coincidió con una presión a los usuarios para que respaldaran sus mensajes en la nube", donde "no están protegidos por el cifrado y pueden ser accedidos por hackers y las fuerzas de seguridad". Hilando toda su historia, el CEO de Telegram afirma que "mirando atrás, no ha habido ni un solo día en el viaje de 10 años de WhatsApp en el que este servicio fuera seguro".

Saca pecho además de que Telegram no haya tenido ninguna gran filtración o fallo de seguridad en sus casi seis años de historia, en los que además han "compartido un total de cero bytes de datos con terceras partes".

"No será fácil. El departamento de marketing de Facebook es enorme. En Telegram, sin embargo, no hacemos marketing. No queremos pagar a periodistas e investigadores para que hablen al mundo sobre Telegram. Para ello, confiamos en vosotros, nuestros millones de usuarios. Si te gusta Telegram lo suficiente, se lo contarás a tus amigos. Y si cada usuario de Telegram convence a 3 de sus amigos para que eliminen WhatsApp y se trasladen permanentemente a Telegram, Telegram ya será más popular que WhatsApp."