Es una de las apuestas fuertes de la tecnológica made in Spain; el control de los diferentes tipos de movilidad en las ciudades en las que están presentes.

Cabify comenzó con los coches con conductor, lo que popularmente se ha conocido como negocio VTC. Es, sin duda, la división que más quebraderos de cabeza ha traído a la compañía. La lucha contra el taxi, las decisiones de los diferentes Gobiernos afectando o favoreciendo el negocio, la marcha –y polémica posterior vuelta– de la compañía a Barcelona. Al igual que Uber, controlando todos los modelos de transporte en la vertical de las ciudades, Cabify ya avisaba hace tiempo de su intención de controlar todas las modalidades. Y lo cierto es que el curso de las dos compañías en España, amén de sus problemas parejos, ha ido de forma paralela. La salida a bolsa de Uber, hace unas semanas, ha sido vista como uno de los objetivos de la española.

En cualquier caso, además de los coches, los patinetes han sido también objeto de deseo. En el caso de Cabify, la tarea de las nuevas divisiones de movilidad han recaído en Movo.

Motos y patinetes, estos últimos con el visto bueno de la distribución del Ayuntamiento de Madrid para su despliegue en toda la ciudad, han ocupado el interés de la tecnológica.

Una de sus tareas pendientes era la de integrar toda la actividad de Movo en la plataforma original de Cabify. Ahora, las dos compañías –en la que Cabify es el accionista mayoritario de Movo– se integran dentro de la plataforma de la división de coches. De esta manera, haciendo uso de todo el despliegue de servicios, desde la propia aplicación se podrá hacer uso de todas las modalidades.

De momento en Madrid, con las 500 motos eléctricas y los 1400 patinetes, ya ofrece la opción integrada. También Málaga, con la idea de ampliar la oferta el el resto de regiones en las que cuentan con ambos servicios. Barcelona, en su caso, aun contando con una versión descafeinada de Cabify no tiene la opción de patinetes eléctricos; la normativa del Área Metropolitana impide su despliegue a no ser que funcionen como grupo turístico organizado.