Desde que comenzó su emisión en marzo de 2017, la serie de Netflix 13 Reasons Why ha sido muy discutida por abordar temas tan complicados como el bullying y el suicidio adolescente. Ambos son temas reales, de los que desgraciadamente conocemos nuevas noticias continuamente. Por eso, los creadores de la serie, así como su abundante grupo de defensores pensaron que era una buena idea ponerlo sobre la mesa tal cual, sin tapujos. Sin embargo, en su momento muchos detractores recordaron que la adolescencia es una edad complicada, durante la que algunas de las duras escenas de esta historia pueden calar muy hondo. Llegó incluso a decirse que se podría fomentar el suicidio entre los más jóvenes, ¿pero es realmente posible que ocurriera algo así?

Ya en su día se publicaron diversos estudios sobre el tema. Por ejemplo, pocos meses después del estreno un equipo de científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Estado de San Diego mostraban en un estudio de la revista JAMA Internal Medicine que las búsquedas relacionadas con suicidios en internet habían aumentado en un 19% en el mes posterior a la emisión del primer capítulo. Más tarde, ya en 2019, un nuevo estudio financiado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos muestra que aquel marzo de 2017 fue el mes con más suicidios juveniles en dicho país, de los últimos diecinueve años. Pero este no fue el último estudio en torno a este tema, pues hoy mismo se ha publicado en JAMA Psychiatry otro, con resultados igualmente preocupantes.

El peligro de una serie sin tapujos

Para la realización de este estudio, un equipo de científicos de la Universidad Médica de Viena reunió datos sobre los suicidios acaecidos en Estados Unidos en los meses anteriores y posteriores al estreno de la serie en hombres y mujeres de tres grupos de edad: de 10 a 19 años, entre 20 y 29 y mayores de 30.

Así, comprobaron que en los tres meses que siguieron a la emisión de los primeros episodios de la serie se dio un aumento del 13% en el número de suicidios en el grupo de jóvenes entre 10 y 19 años, especialmente en las chicas, lo cual supone 94 más de los que corresponderían según las tendencias anteriores. Sin embargo, no se observó ningún cambio en estas cifras en los grupos de mayor edad.

Los propios autores del estudio advierten que sus resultados deben tomarse con cautela, ya que los datos utilizados se tomaron de forma que era imposible comprobar si los jóvenes que se suicidaron habían visto la serie. Además, no se tienen en cuenta otros suicidios mediáticos, como el del jugador de fútbol americano Aaron Hernández, que sí fue contemplado en el estudio de 2017.

Como recuerdan los autores de este último estudio en un comunicado de prensa, a pesar de no poder tomarse como concluyentes, los resultados de este trabajo, como los de todos los anteriores, sirven como invitación para que los expertos en salud pública y suicidio trabajen con la industria del entretenimiento para evitar la creación de contenidos que puedan ser dañinos a nivel psicológico.

Esto es algo de lo que ya se ha ocupado Netflix, que para la creación de la serie contaron con el asesoramiento de la psiquiatra Rebecca Hedrick. Según ha declarado la experta a The Hollywood Reporter, la serie dio a muchos jóvenes el coraje de hablar sobre los problemas que antes habían tenido que discutir, incluso con sus propias familias. Además, asegura que ha experimentado los efectos positivos de la serie en su trabajo como terapeuta en el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Ángeles. Por otro lado, en un comunicado de prensa Netflix recuerda que los especialistas coinciden en que los resultados de los diferentes estudios no concuerdan a pesar de basarse en los mismos datos del gobierno estadounidense. Además, añaden que tampoco se explica el incremento con respecto a las jóvenes en noviembre de 2016 o a los jóvenes en marzo de 2017, antes de que se emitiera la serie.

De cualquier modo, y sea cual sea la causa, la adolescencia es una etapa dura y vulnerable, en la que se debe prestar atención a los jóvenes y buscar ayuda ante cualquier signo sospechoso, ya sea después del visionado de una serie o por cualquier otra razón.