– May 17, 2019, 9:00 (CET)

Google volatiliza el ecosistema Nest: cómo te afecta y qué hay detrás de ello

Los usuarios de dispositivos Nest deberán migrar su cuenta a Google de forma obligatoria para mantener las conexiones de su smart-home. Un golpe sobre la mesa en el segmento de la domótica que deja muchas preguntas abiertas.

Google acaba de dar un golpe sobre la mesa en materia de smart-home. Tras en 2014 adquirir Nest, una de las firmas de referencia en este sector, el gigante del buscador anunció en su reciente Google I/O que unificaría sus marcas bajo 'Google Nest'. El movimiento se vio como una forma de dotar a Google de cierto respaldo en materia de privacidad, ya que Nest, fundada por ex ingenieros de Apple y conocida sobre todo por sus termostatos inteligentes, se había ganado la buena reputación de ser una compañía segura; principalmente cuando estamos hablando de meter dispositivos inteligentes en casa.

La fusión se inauguró con el anuncio del Google Nest Max Hub, una pantalla dotada del asistente virtual con cámara y micro que vendría a ser una revisión mejorada del Google Home Hub y que intentará ir un paso más allá de los modelos de altavoces inteligentes. El nuevo dispositivo contará con reconocimiento facial y funciones de cámara de seguridad en remoto o control de servicios domóticos. Pero había una sorpresa más, esta semana Google y Nest lanzaban un comunicado en el que explicaban que a partir del 31 de agosto de 2019 descontinuarán el programa que usaba Nest (Work with Nest) para conectarse con multitud de dispositivos de terceros para migrar sus usuarios y utilidades a uno nuevo bajo el mando de Assistant (Work with Google Assistant).

La noticia ha pillado a contrapié a muchos, y sobre todo abre muchas dudas para aquellos usuarios que contaban con un ecosistema de luces LED, termostatos o incluso electrodomésticos que funcionaban bajo el paragüas de Nest, que hasta ahora como decimos se había convertido en un seguro y referente en el campo. El cambio es especialmente sensible porque afectará a los datos de los usuarios, a las configuraciones ya hechas, y porque no deja de ser trastocar unos elementos que están 'dentro de nuestra casa'. Nest pasará a ser a partir de ahora simplemente una sub-marca de Google, perdiendo la independiencia que había mantenido en cierto modo a pesar de su adquisición.

Así, tanto para los usuarios que ya cuentan con alguno de estos dispositivos, como posibles interesados, o por simplemente ver cómo puede afectar esto en la batalla por ser la marca de domótica de referencia, hemos recopilado en formato de pregunta y respuesta algunas de las grandes cuestiones que deja esta fusión.

Alexa seguirá con Google Nest, pero quedan en el aire muchas otras funciones

¿Cómo será el cambio? Google ha explicado que a partir del 31 de agosto de este año 'Work with Nest' será descontinuado y solo recibirá actualizaciones de seguridad, y que invitará a migrar a los antiguos usuarios de Nest a una cuenta Google con la que controlar todo.

¿Qué pasa si NO migro mi cuenta a Google? Tras las críticas iniciales, Google ha explicado en su blog las conexiones alojadas en Work with Nest seguirán funcionando a partir del 31 de agosto hasta que haya un soporte asegurado en Google Assistant, pero que una vez que lo haya, estas dejarán de funcionar. Dicho de otra forma, si quieres mantener tu ecosistema, tarde o temprano estarás obligado a migrar tu cuenta.

¿Si migro, van a dejar de funcionar algunos de mis dispositivos compatibles? Nest se había hecho con un hueco en el mercado gracias a sus alianzas para funcionar a la perfección con dispositivos como las bombillas inteligentes de Philips Hue, electrodomésticos como Whirlpool, las pulseras de Fitbit, enchufes inteligentes como los de TP-Link y también altavoces y servicios de Alexa.

Aunque en un principio se publicó que el cambio acabaría con las compatibilidades y skills de Alexa -dejando por el camino a aquellos que tuvieran por ejemplo un termostato Nest controlado desde un Echo- Google amplió después su nota asegurando que ya estaban trabajando para continuar con el servicio de Amazon. Representantes de Phillips también han asegurado que van a trabajar para que la transición sea efectiva, y parece claro que Google no va a querer perder alianzas, ya que esto haría su nuevo servicio menos fuerte.

Eso sí, sí que habrá quemas. Los servicios asociados a IFTTT “no funcionarán”, según ha explicado Rishi Chandra, VP de Google Nest. En su lugar habrá que migrarlo al mismo servicio pero de Google Assistant, al parecer para evitar duplicidades. En principio, por lo tanto, no hay que temer, pero las marcas invitan a estar atentos a sus canales sociales y medios de difusión para ver cómo será la migración. Hay que tener en cuenta que el proceso se llevará a cabo en tres meses y medio, que puede ser quizá poco tiempo (o no) para que todos los fabricantes se vuelquen con Google o quizá busquen otras alternativas.

¿Mantendré mis configuraciones y conexiones? Sí, pero tendrás que hacer parte del trabajo. Según explica Nest, el propietario de una cuenta deberá eliminar todas sus conexiones antes de realizar la migración, y una vez hecha, ya desde 'Work with Assistant' se le dará la oportunidad de revisar todas las conexiones compatibles dentro de su hogar. ¿Se perderá alguna conexión por el camino? Eso está por ver según lo que comentábamos antes, cómo migren también los distintos fabricantes sus servicios.

¿En qué se va a diferenciar Work with Google Assistant de Work with Nest? Aparentemente, solo en que todo estará bajo el paragüas de Google Assistant, lo que implica que necesitarás un dispositivo con el asistente para manejar tus conexiones. Google promete así una casa mucho más conectada a futuro y un mayor control de la privacidad, además de nuevas funcionalidades que llegarán con el tiempo.

¿Debo dejar de utilizar la app de Nest y usar Google Home? Este punto aún no está claro. En la web de Nest se puede leer que “la aplicación de Nest seguirá estando disponible”, sin especificar más, pero se puede intuir que a partir de la migración todo el ecosistema será utilizado desde Google Home o una app heredera. Hasta ahora con la app de Nest podíamos usar todos los dispositivos asociados, incluyendo los de terceros, mientras que Home se limitaba a Chromecast, sus altavoces y pantallas inteligentes y algunas compatibilidades básicas con Nest.

¿Y qué pasará con mis datos? Aunque Nest ya era una compañía de Google desde hace unos años, seguía funcionando de forma independiente y los datos de sus usuarios estaban hasta ahora en sus servidores y ficheros propios. Ahora pasarán a estar en los de Google, para Europa en concreto en Google Ireland Limited.

¿Cómo utilizará Google mis datos? ¿Me van a bombardear con publicidad también por ahí? Supuestamente, no. Google ya hizo mucho hincapié en su I/O en materia de privacidad, poniéndolo como uno de sus ejes principales. Si queremos creernos que una empresa que gana la inmensa mayoría de su dinero gracias a la publicidad segmentada y saber qué quiere la gente vaya a ser tan respetuosa es ya una opinión de cada uno; pero Google ha incidido en eso. Según explican en su web, con Nest se remiten ahora a la Política de Privacidad de Google.

En lo que respecta a algunos de los aspectos más sensibles, como las grabaciones de audio y vídeo de los dispositivos Nest, o las preferencias del hogar, Google asegura que no utilizará estos datos para publicidad, sino para mejorar preferencias y el uso de los mismos. Además, remite a sus manuales para controlar cada cuánto se debe borrar el historial de los vídeos de cámaras de seguridad y otros datos almacenados.

¿Qué busca Google con todo esto? En primer lugar, crear un ecosistema bajo una misma marca y sus sistemas de cuentas con el que plantar cara a Alexa, eso parece evidente. Google explica además que lo hace en favor de la privacidad, aludiendo que es más seguro que sea ella quien controle todos los datos de forma unificada. En la práctica, el cambio -obligatorio se mire por donde se mire- hace que los usuarios tengamos que pasar por un proceso de migración que siempre tiene el riesgo de resultar tedioso y desde luego incómodo, pero al que estamos obligados si queremos seguir utilizando los dispositivos Nest y sus funciones.