"Si quieres ser Matusalén vigila tu colesterol" o "si lo que quieres es vivir cien años, haz músculos de cinco a seis", canta Joaquín Sabina en Pastillas para no soñar. Y el cantautor no andaba tan desencaminado al comenzar la receta para envejecer mejor.

Hay quien puede pensar: Ya sé todo lo que tengo que evitar. Y aunque la esperanza de vida en países como España está entre las más altas del mundo; el alcohol y el tabaco siguen en la vida de muchas personas y son dos de los muchos problemas que pueden darnos achaques durante la vejez. También la falta de actividad física, mental, social o unos malos hábitos alimenticios, pero todo eso ya lo sabemos, ¿no? Sin embargo, parece que está más relacionado con las enfermedades que llegan en la vejez de lo que uno pueda pensar.

Cáncer y demencia

No son las canas lo que marcan las vejez sino tus células y la información (a veces dañada) que contienen. Por eso, los dos principales problemas de las personas mayores cuando envejecen son el cáncer y la demencia, con enfermedades como el alzheimer.

El ADN se replica continuamente, pero eso puede implicar diferentes tipos de daños en nuestro material genético, como pueden ser mutaciones. Estas mutaciones son más fáciles que se produzcan contra más mayor es uno, pero no es la única causa del cáncer: la predisponibilidad genética, los factores ambientales, la nutrición, el ejercicio... Todo es uno a la hora de causar esta enfermedad.

El otro gran problema de envejecer es la demencia, incluido el alzheimer. "Un 40% de las personas mayores vive con demencia", señaló Li-Huei Tsai, directora del Picower Institute for Learning and Memory del Massachussetts Institute of Technology (MIT) el pasado miércoles durante la jornada The future of ageing celebrada en Madrid. "Esto es un problema importante", afirmó. "También sabemos que hay personas que llegan a centenarios que está bien física y mentalmente. Si podemos entender por qué algunos aguantan mejor, podríamos arañar el secreto del envejecimiento", comentó.

"Contra la genética no podemos hacer nada, pero podemos prevenir", afirmó María de Ceballos investigadora científica y especialista en Farmacología Bioquímica e investigadora en el Instituto Cajal (CSIC), que también participó en el debate ¿Es inevitable la demencia?. "Todo tipo de actividad es buena, ya sea física, mental, social y dormir, es muy importante descansar porque nos recupera tanto a nivel físico como mental", indica la investigadora del Instituto Cajal.

Para Edvard Moser, premio Nobel de Fisiología o Medicina 2014, cada vez es más fácil entender "las zonas relacionadas con la memoria". "Esto es muy interesante porque nos puede ayudar a saber por qué las células relacionadas con la memoria son más sensibles", apuntó durante la charla del pasado miércoles. Los primeros síntomas que se manifiestan en la demencia, sea alzheimer o no, están relacionados con la memoria y el espacio, indicó, por eso, si se conoce en profundidad estas regiones cerebrales y sus células, se podría llegar a encontrar una forma de frenarlo o ralentizar la demencia: "Soy bastante optimista con el tema", afirmó Moser.

Sin embargo, el premio Nobel también criticó que está infravalorado la importancia de las investigaciones para "conocer el cerebro normal, que ayudaría a entender el alzheimer u otras enfermedades". "Hay que trabajar mucho en la investigación básica para saber más sobre el cerebro", afirmó Moser. Sobre este tema, la doctora Li-Huei tiene otra posición: si bien es cierto que hay que conocer el cerebro normal, "también creo que si se entiende cómo funciona el cerebro enfermo también sabremos cómo lo hace el normal", afirmó.

Sobre la investigación con cerebros adultos, Ceballos explicó la falta de estos para su estudio: "Los adultos apenas mueren y cuando lo hacen es bien porque se suicidan precipitándose al vacío o porque mueren en un accidente de tráfico, lo que deja los cerebros inservibles". Esto solo significa que para poder estudiar el cerebro humano de un adulto normal hay que usar "herramientas no invasivas, como la neuroimagen" mientras el sujeto esté vivo. De esta forma, se podrá ver si existen "patologías", pero también "cómo funciona con determinadas tareas", afirmó Ceballos.

Y la cura, ¿para cuándo?

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¿Habrá pronto una cura para la demencia y el alzheimer? "Paciencia", es lo que pidió Moser. "Llevamos años luchando contra el cáncer, esto también nos llevará tiempo", señaló el premio Nobel.

"Algo va a pasar. Todavía no sabemos las causas para el inicio tardío del alzheimer, por ejemplo", apuntó Li-Huei. "Esta enfermedad podría ser también como el cáncer y según en qué momento de la vida comience a desarrollarse, necesitaría un tratamiento u otro diferente", comentó.

Por su parte, para Ceballos lo más probable es que la cura (o mejoría de la demencia) se encuentre en un cóctel de fármacos que ayude de diferentes formas al paciente, por ejemplo con la hipertensión vascular o que puedan dormir mejor. "Los pacientes con alzheimer tienen un problema con el sueño", indicó la investigadora del CSIC. "Se pueden pasar las noches andando por todas partes". Y esto es un problema también para el cuidador, que tiene que poder descansar bien para darles una buena atención durante el día.

¿Y cuál es la receta?

El envejecimiento no se puede detener y las enfermedades relacionadas con este, tampoco. Así que lo mejor es tratar de llevar una vida lo más saludable posible, como siempre están remarcando los expertos.

Actividad física, mental y social son fundamentales, pero también unos buenos hábitos alimenticios y de sueño. Está de más, pero por si acaso: evitar las drogas, el alcohol y el tabaco. Y mucho cuidado con el estrés, "es realmente malo", afirmó Ceballos durante la conferencia.