Un de las salidas a bolsa del año, y muy seguramente de la década, está fechada para este viernes 10 de mayo. Uber, la tecnológica que más fondos ha recibido en su corta ida y que ha logrado la valoración más elevada de la historia, empezará a cotizar en Estados Unidos.

El precio de salida, junto a otros detalles de la operación, podrán saberse a lo largo del jueves 9 de mayo. Lo que sí ha podido saberse es que Uber quiere colocar 207 millones de acciones con la idea de recaudar 9.000 millones de dólares a un precio de 50 dólares por cada una de ellas. Si estas cifras se cumplen, Uber alcanzaría una valoración media de 91.000 millones de dólares, por encima de cualquier otra compañía de corte tecnológico. Igualmente, la reducción del 22% del precio de las acciones de Lyft -desde su estreno en marzo- ha rebajado en cierta medida la intensidad de la salida a los mercados públicos de Uber.

Una de las dudas sobre la salida a bolsa, sin duda, era la salud de las cuentas de Uber. ¿Cuánto ingresaba?¿Cuánto perdía? Y lo más importante: ¿es rentable? De momento, y a tenor del interés de los inversores, las cuentas actuales de la tecnológica no han espantado a los posibles participantes.

Los que no están tan contentos con la próxima salida a bolsa son los propios conductores de la tecnológica. Ya el pasado marzo, los conductores de Uber en Los Ángeles se manifestaron contra la compañía por lo que consideraban una reducción de sus derechos por la bajada del 25% de su comisión por milla recorrida. Hoy martes, un grupo de conductores en Nueva York ha convocado una huelga para el miércoles con la idea de reivindicar sus derechos ante la salida a bolsa del próximo viernes. En la convocatoria, el colectivo neoyorkino ha extendido el llamamiento a sus compañeros en Reino Unido.

La petición de los conductores, ante las cifras astronómicas de la salida a bolsa, se posicionan en la idea de que Uber "deje de explotar a sus trabajadores aportándoles el salario mínimo". De aquí a unos meses, si bien es cierto que Uber en Estados Unidos ha implantado la idea del salario mínimo para algunas de sus regiones, muchos de los empleados consideran esta medida insuficiente; el sueldo mínimo, aunque fijo todos los meses, consideran que es poco competitivo y que reduce otras bonificaciones por su trabajo. "Queremos que Uber responda ante nosotros, no ante los inversores", explican representantes del colectivo ante Techcrunch.

Si a esto se le añade uno de los focos de inversión más grandes de Uber y que se ha especificado en la carta a los inversores, los coches autónomos, la situación para los empleados de la tecnológica no apunta a una mejoría a corto plazo.