Tesla ultima a esta hora los preparativos en su sede de Hawthorne, al suroeste de Los Ángeles, California. ¿El motivo? La presentación de un nuevo vehículo eléctrico que llegará para unirse a los ya disponibles y que terminará de completar la alineación S3XY (Model S, Model 3, Model X y Model Y), como la ha definido el propio Elon Musk.

El Model Y es uno de los vehículos más esperados de la compañía, dado que se trata del primer SUV con el que la firma quiere llegar a un amplio público en su comercialización, como ya ocurre con el sedán Model 3. Así las cosas, y habiendo dado Tesla pocas pistas acerca del nuevo modelo que será desvelado completamente a las 20:00 hora local de California (PDT) –puedes seguirlo en streaming aquí–, toca repasar qué sabemos y qué no del coche en ciernes.

10 %, la cifra mágica

A pesar de que, como se mencionaba, los detalles revelados hasta ahora no son demasiados, Musk ha tenido a bien ofrecer una aproximación de los precios de este vehículo, uno de los interrogantes más significativos para delimitar su hueco en el mercado. Según el CEO de la compañía, el Model Y será un 10 % más caro que el actual Model 3. Esto lo dejaría en unos 38.500 dólares para la versión más económica y en unos $63.800 en el caso de la variante con mejores características –opciones de conducción autónoma aparte–.

Un 10 % mayor respecto al Model 3 será también en su volumen, lo cual es relevante si se tiene en cuenta que más o menos un 75 % de los componentes actuales del coche económico de la marca serán utilizados en el Model Y. En lo que a autonomía se refiere, Musk ya dejaba claro que esta será algo inferior precisamente porque, haciendo uso de las mismas baterías, el nuevo coche tendrá peor aerodinámica.

Conservando las similitudes entre el Tesla Model Y y el Model 3, el CEO confirmaba también que el SUV no contará con las rumoreadas puertas Falcon Wing, sino unas estándar. Se espera que el vehículo comience a ser producido en masa a lo largo de 2020, poniendo a prueba la capacidad de la compañía para llevar un nuevo vehículo al mercado en grandes cantidades.