La normalidad ha llegado a las calles de Madrid. Ayer a las 21:00 el sector del taxi anunciaba que, tras la consulta celebrada a lo largo del día, el paro que se había extendido a lo largo de 16 días tocaba a su fin. Por un margen muy ajustado, 4.223 taxistas querían volver a circular por las calles de la capital, lo que representa el 54,1% de los que asistieron al llamamiento. Muchos de ellos, de hecho, explicaban que mantenerse fuera de la actividad pesaba demasiado para sus cuentas: a una media de 140 y 200 euros por día la mayor parte de los trabajadores no se podía permitir seguir más días fuera de las calles.

A partir de las 6:00 el taxi volvía a circular y a prestar servicio. Igualmente, desde que se anunciaba la vuelta al trabajo ya se podían ver luces verdes en las principales arterias de la capital.

La realidad es que el taxi de Madrid ha dado con el gran muro de la Comunidad. Ellos mismos admiten que, de haber aceptado una de las primeras propuestas de Ángel Garrido, que ponía a disposición del colectivo trasladar la cuestión de las precontrataciones a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid. Lo cierto es que, confiando en las históricas buenas relaciones que el colectivo había mantenido con Madrid y con el Partido Popular de Garrido, se decidió aguantar las negociaciones en ese punto.

Grave error. El presidente, que no opta a la reelección en la candidatura este año, decidió no regular el sector del transporte en contra de las compañías para las que operan Uber y Cabify. Se eliminaba entonces cualquier resquicio a las precontrataciones bajo lo que se ha llamado el "método Colau". Tras el levantamiento del conflicto, y en una entrevista en Los Desayunos de TVE, el presidente ha reiterado su posición e insiste en "el mal uso de la politización de la situación que ha hecho el taxi". Añade, además, que "el taxi no tiene problemas en comparación con los despidos que sí se han podido ver en las VTC". Insiste, igualmente, en la mejora de las capacidades de competir del taxi.

De esta manera, tras 16 días de huelga las negociaciones por ambas partes han quedado desiertas. ¿Fracaso? Desde el taxi reconocen que ha sido determinante, pero entienden esta situación como un modelo de cambio de estrategia para atender a los futuros movimientos del colectivo. Algunos miembros del sector explican a Hipertextual que a partir de ahora se abre la vía judicial: si no funcionan las negociaciones políticas, pondrán en manos de los jueces el futuro del sector. Ya en otras ocasiones han tirado de esa estrategia con buenos resultados. Se pudo ver un primer intento la pasada semana cuando denunciaron a Cabify o Uber por competencia desleal. Esta querella fue rechazada a trámite, pero dibuja el futuro del colectivo.

Igualmente, las movilizaciones no han parado por parte del colectivo. Este mismo sábado hay una convocatoria planeada en Atocha para protestar por "la uberización de la economía".

Algunos en el sector proponen esperar a las elecciones del próximo mayo para iniciar las negociaciones con los nuevos líderes políticos. Confían, de hecho, en una victoria de los partidos de izquierdas –concretamente de Podemos– con los que han mantenido mejores relaciones en los últimos meses. Tras no conseguir ninguno de los objetivos en la hoja del ruta del taxi habrá que esperar a los próximos movimientos; Carmena, por su parte, ya anunció su disposición a regular el colectivo. Su idea se basaría en el control de horarios en el sector VTC.

A la guerra del taxi le quedan muchos capítulos pendientes.