Uno de los estrenos que Netflix programó para este mes de febrero es Siempre bruja, la segunda producción colombiana de la plataforma. Se trata de un título producido por Caracol Televisión y Dago García, basada en la novela Yo, bruja de la escritora Isidora Chacón.

Siempre bruja, dirigida por Liliana Bocanegra y Mateo Stivelberg, trata de Carmen, una joven esclava negra que vive en el siglo XVII y que además es, claro, bruja. En aquellos civilizados tiempos de la Colonia y la Inquisición deciden quemar viva a Carmen pero ella se les adelanta y viaja al siglo XXI. Una vez en el futuro ella echa a andar la misión que le permitirá salvar a su amor: Cristobal; quien es el hijo de su propietario y que compró a Carmen arrobado de amor, fascinado por su belleza.

Dylan Fuentes, Valeria Emiliani, Sofía Araujo, Verónica Orozco, Constanza Duque y Luis Fernando Hoyos complementan el reparto principal y juntos forman parte de los aliados y enemigos de Carmen. El ecléctico grupo propone varios temas interesantes y dignos de los dramas juveniles de la época moderna: drogadicción, ciberacoso, pornografía de venganza, inseguridad, amor en tiempos de Tunder —como le llaman en la serie— y demás.

Por supuesto el encuentro de Carmen con una época tan distinta a la suya hará que su misión sea mucho más compleja, y en muchos sentidos divertida. Y es que si para los que vivimos en pleno 2019 la vida de hace tan solo dos décadas nos parece lejana y muy distinta, ¿qué sería para una persona del año 1646? Por lo menos los avances tecnológicos serían vistos como verdaderas brujerías y el choque tecnológico, social y cultural sería bastante fuerte. Pues con todos estos elementos juega Siempre bruja, aunque, y cabe decirlo con todas su letras, no lo hace con pericia, ni con la profundidad o el humor que merece.

Esta nueva serie colombiana de Netflix tiene muchos atractivos aunque se queda a medio camino de sus cometidos. Su protagonista, Angely Gaviria, hace una Carmen de muchos matices y sin duda llega a ser simpática, ingenua y poderosa, una combinación que funciona mucho más en los primeros episodios que en los últimos. Logra poner varios temas interesantes, como una mirada al esclavismo, a los roles femeninos, a la violencia de género, sin embargo no profundiza en ellos, les pasa por un lado y decide quedarse con lo telenovelesco y la comedia ligera. Y debe decirse: no todo lo profundo debe de ser serio, de hecho el terreno de la comedia es ideal para ejercer la crítica y los contrastes inteligentes que invitan a la reflexión.

De cualquier manera Siempre bruja en general es amena y entretenida, además si hay algo que no se le puede negar es que es una ventana enorme a la cultura colombiana —sesgada si se quiere, pero ventana al fin—. Y es que, después de todo, la representación de toda clase de paisajes, personas, tradiciones, colores de piel y, en este caso, de formas de vivir y hablar el idioma español es el botín más preciado y fino de las producciones originales que Netflix ha confeccionado y sigue trabajando.

Aunque dan muchas ganas de que Siempre bruja brillara mucho más por los elementos que sí le funcionan, lo cierto es que hacia el final los episodios se sienten sin mucho sustento o, dicho de otra forma, sin tanta magia como al principio —¿una temporada más corta habría sido mejor?—. De cualquier forma la historia y los personajes quedan abiertos con la evidente intención de una nueva entrega. Ya veremos si el público y los números de su audiencia convencen a Netflix de ello.

Siempre bruja ya se encuentra disponible para todos los suscriptores de Netflix.

Siempre bruja producida por Caracol Televisión y el realizador Dago García. Dirigida por Liliana Bocanegra y Mateo Stivelberg. Escrita por Ana María Parra y Diego Vivanco. Protagonizada por Angely Gaviria, Dylan Fuentes, Valeria Emiliani, Sofía Araujo, Verónica Orozco, Constanza Duque y Luis Fernando Hoyos.

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