Beat, la aplicación de transporte privado similar a Uber o DiDi, anunció que pronto se expandirá a México. La empresa del Grupo Daimler (Mercedes Benz) iniciará operaciones en la Ciudad de México durante el primer trimestre de 2019, para después hacer lo propio en otras ciudades como Guadalajara y Monterrey.

Beat ya se encuentra presente en otros países de América Latina como Chile, Colombia y Perú. Para México planea realizar una inversión considerable que sea atractiva tanto a usuarios como choferes. De estos últimos se reveló que reclutarán diez veces más conductores que en otras ciudades latinoamericanas.

El gancho inicial para atraerlos es de ganancias de $30.000 pesos semanales (1.370 euros), aunque vale la pena mencionar que se trata de una promoción inicial. Sanja Ilic, director de operaciones de Beat, dijo que la inversión no es solo para dar ganancias atractivas a los conductores, sino también para marketing con el fin de crear conciencia y generar demanda para los viajes en la plataforma.

¿Otro competidor de Uber?

Dicen que la competencia es buena, pero resulta necesario preguntarnos si de verdad necesitamos una app más para transportarnos. Aplicaciones como Uber, Cabify, EasyTaxi y recientemente DiDi, pelean por un pedazo del pastel en la escena del transporte privado.

Beat llega con la intención de posicionarse como la número uno en los próximos tres años. Las condiciones son complicadas en una ciudad donde cada vez los trayectos son más tardados gracias a la saturación de vehículos. A esto debemos sumar la crisis de combustible por la que ha pasado el país en las últimas semanas.

La empresa de Daimler ofrece un ingreso semanal atractivo para los choferes, que resulta ser más del doble del salario mensual de un profesionista con maestría y cuatro años de experiencia. Seguramente más de uno probará suerte conduciendo para Beat pero, ¿cuánto durará esta luna de miel?

Para los usuarios resulta conveniente una nueva aplicación por las promociones iniciales, pero al mismo tiempo hemos sido testigo como la calidad del servicio disminuye a medida que aumenta la oferta de choferes.

Los controles de calidad son cosa del pasado y a menudo somos víctimas del mal servicio, o de un conductor que le dio la gana iniciar el viaje sin recogernos. A veces las cosas van más allá y algunos choferes cometen crímenes sin que la empresa se haga responsable.