El conflicto del taxi versus Uber y Cabify ya tiene su primera víctima directa. Y no es ninguno de los mencionados: se trata de los trabajadores de una de las compañías con más licencias VTC en Cataluña.

Vector Ronda, creada por el empresario Rosauro Varo, conocido por ser el ex-socio de Javier Hidalgo en Pepephone e hijo de Amalia Rodríguez, diputada en el congreso por el PSOE, ya ha hecho el anuncio. Ya se venía comentando desde hace tiempo, pero según ha adelantado eldiario.es, la empresa que tiene sus licencias al servicio de Cabify en Barcelona ya ha anunciado el ERE para sus trabajadores. Según informan, la compañía ha reunido hoy mismo a todos los trabajadores para explicarles que procederán a iniciar el ERE. Aunque el nuevo decreto ley de la Generalitat se ha publicado hoy miércoles, no entrará en vigor a partir este viernes. Es decir, el ERE no tendrá efectividad hasta la puesta en práctica del mismo. El anuncio de Vector, por tanto, es un adelanto de lo que ha de venir en los próximos días para que los empleados puedan consultar a sus representantes legales sobre las condiciones a exigir en el ERE.

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No está claro cuántos empleados se verán afectados por el Expediente de Regulación de Empleo, pero algunas fuentes cercanas a la compañía apuntan a que serán unos 1.000 trabajadores. Cabify, que no ha aclarado si terminará saliendo de Cataluña a raíz de la nueva regulación, sigue operando en el territorio. No se sabe, por tanto, si Vector seguirá contando con algunos empleados para los pocos coches que tenga habilitados en Barcelona. En cualquier caso, las otras empresas propietarias de licencias VTC, entre las que destaca Moove Cars dirigida por Jaime Castellanos, el presidente del banco de inversión Lazard, siguen en plena actividad. Igualmente, sí ha trascendido su consulta al Departamento de Trabajo sobre los procedimientos a tener en cuenta.

El decreto ley, que entrará en vigor este viernes, incluye la contratación de los trayectos con 15 minutos de antelación (1 hora una vez la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tome el testigo), vuelta a cocheras y la imposibilidad de geolocalizar los trayectos. Todos estos puntos, según las tecnológicas, son motivos suficientes para obligarles a salir del territorio.

Mientras Barcelona se enfrenta a esta tesitura, Madrid juega en otra liga muy diferente. Hoy se cumple el décimo día de huelga para el taxi, y con ellos el décimo día en el que las negociaciones se encuentran totalmente bloqueadas por ambas partes. Ángel Garrido, presidente de la Comunidad de Madrid, rechaza de lleno una reforma similar a la del Govern de la Generalitat. El taxi, por su parte, busca precisamente ese sistema. De momento, no hay previstas nuevas negociaciones y la huelga mantiene su curso.