Bre Panton llevaba algunos años apareciendo en la TV y usando redes sociales para lanzar mensajes y consignas antivacunas. Colaboradora habitual de Fox News, la cadena de noticias de cable de orientación conservadora y redactora del diario The Federalist —también de corte muy conservador— murió con apenas 26 años tras contagiarse de gripe porcina.

La periodista era especialmente dura con la vacunación desde hace años, publicando mensajes asegurando que son obra del diablo, como lo muestra este tuit enviado en junio de 2011.

Las consignas antivacunas han sido adoptadas por muchos periodistas y "opinadores" frecuentes en medios de comunicación pro-Trump como lo son Fox News o The Federalist, pues el actual presidente de Estados Unidos ha defendido públicamente la relación entre las vacunas y el autismo.

Dicha relación es, de hecho, la principal teoría conspirativa usada por aquellos que aseguran que no hay que vacunar a niños un argumento inventado por Andrew Wakefield y posteriormente desmontado por periodista científico Brian Deer. Wakefield sería expulsado posteriormente del Colegio de Médicos de Reino Unido cuando el escándalo saltó a La Luz.

El posicionamiento antivacunas se ha convertido, tristemente, en una forma de demostración pública de apoyo hacia Donald Trump, su línea de pensamiento y su gestión pública. Un apoyo que es súmamente peligroso.

Bre Panton no tenía por qué morir, mucho menos a su temprana edad. El contagio por la influenza H1N1, mejor conocida como gripe porcina, es absolutamente prevenible por medio de una simple vacuna. Es lamentable que el fallecimiento de una persona, por muy antivacunas que sea, termine siendo un ejemplo de la importancia radical de una correcta vacunación. Literalmente una cuestión de vida o muerte.

Las vacunas lo cambiaron todo

Según la Organización Mundial de la Salud, desde 1980, la cantidad de incidencias de enfermedades tratadas con vacunas, en todo el mundo, se ha reducido en más de 5.000 millones de afectados. Algunas de ellas, de hecho, se han reducido hasta desaparecer por completo.

Actualmente se estima que la vacunación salva, al menos, en torno a dos y tres millones de personas al año.