Son varias las regiones que estudian prohibir la participación de Huawei en el despliegue de redes móviles 5G**, pues temen que existan "puertas traseras" en dispositivos de comunicaciones que permitan acceder a datos de todo un país. Alemania es una de las regiones que sigue evaluando la compleja situación; el pasado noviembre se reveló que altos funcionarios de su gobierno estaban presionando para excluir a fabricantes chinos del despliegue mencionando.

Hoy Reuters da a conocer que existe un debate interno en Alemania, pues no todos están de acuerdo en excluir a Huawei sin tener evidencia alguna. La Asociación de la Industria Alemana (BDI) ha dejado claro que "ningún proveedor debe ser excluido de las redes móviles de quinta generación si no hay pruebas en su contra".

La declaración surge un día después de otro reporte publicado por el mismo medio. En este dan a conocer que la administración de Angela Merkel está considerando "requisitos de seguridad más estrictos y otras formas de excluir a Huawei". Su intención sería establecer estándares que la firma china no podría superar, logrando así bloquear su participación. Según la fuente, el último recurso es realizar cambios a la Ley de Telecomunicaciones.

A pesar de lo anterior, en la compañía se muestran dispuestos a cooperar. "Somos optimistas de que podemos cumplir completamente todos los requisitos de seguridad para redes 5G", y agregan: "No vemos motivos racionales para excluir a Huawei en la construcción de redes 5G en cualquier país del mundo". Por supuesto, la decisión final no ha sido tomada. Un portavoz del gobierno alemán mencionó que todavía no completan el proceso que los ayudará a definir las medidas a tomar.

Estados Unidos mueve ficha

Estados Unidos, otro país que se ha mostrado en contra de la intervención de compañías chinas en las redes 5G, sigue dando pasos para concretar una exclusión. Ayer un grupo de legisladores presentó un proyecto de ley para prohibir la venta de chips y otros componentes estadounidenses a Huawei, ZTE y demás fabricantes de telecomunicaciones de China, siempre y cuando sean culpables de "violar las sanciones de Estados Unidos o las leyes de control de exportaciones".

Seguramente seguirán surgiendo más historias sobre el tema, pero está claro que no todos ven con buenos ojos una prohibición sin comprobar las acusaciones. Los argumentos que exponen los gobiernos involucrados son muy similares: En 2017 se aprobó la Ley de Inteligencia Nacional en China, la cual establece que, ante una petición relacionada con la seguridad nacional, cualquier ciudadano u organización debe cooperar con las autoridades. Esto abrió el debate sobre las "puertas traseras" en productos de telecomunicaciones chinos y el posible robo de datos, pero hasta el momento no existen pruebas convincentes de su existencia.