Sabrina, nuestra satánica bruja adolescente volvió en forma de especial de Navidad, o, bueno, de Solsticio, la celebración que hacen en el mundo de los brujos durante esta época. Este episodio llegó hace muy poco al catálogo de Netflix y es aprovechado para dar rienda a algunas de las historias abiertas tras el final de la primera temporada, así como presentarnos varias aventuras que solo el mundo de los brujos puede dar.

Fiestas y tradiciones paganas, encantamientos, sesiones espiritistas, demonios y demás veremos a lo largo de este episodio de poco más de 50 minutos. Lo cierto es que se trata de un especial disfrutable y ameno, sobre todo para los fans de la bruja adolescente interpretada por Kierna Shipka. Aunque también quedan ganas de que hubiera sido más contundente o realmente "especial", y no un episodio más con algunas licencias de tiempo e impregnado de festividades de fin de año.

En Sabrina: Cuento de Solsticio de Invierno vemos cómo nuestra protagonista intenta continuar con su vida y sus dos mundos —el de brujos y humanos—, luego de lo ocurrido en la primera entrega. Sin embargo, las cosas ya no pueden ser iguales pues ella ha firmado el libro de la Bestia ¿o sí? ¿Cómo repercutirá esto de ahora en adelante? Lo cierto es que esta trama se toca apenas y más bien las cosas continúan como si nada. Lo cual es sorprendente, después de todo este fue uno de los hilos principales de la primera temporada. Aun así podemos transitar muy bien este especial, además al final se nos recuerda que la segunda entrega llegará muy pronto a la plataforma de Netflix: en abril del 2019.

Para lo que sí se da tiempo este especial es para mostrarnos las tradiciones de esta esperadísima fecha del mundo de los brujos: el Solsticio de invierno. Así, ponche de huevo, galletas, leño de yule y varios demonios se unen a las festividades de las brujas. Pero también se nos recuerda que Sabrina tiene un pesar: haber visto a su madre en el limbo. Es por esto que ella intentará averiguar qué asunto pendiente le quedó en vida. Y es que uno de los grandes dramas de Sabrina es vivir sin sus padres. Por eso no es de extrañar que ella no se detenga y se esfuerce en contactar a su madre. Ya lo hemos visto, siempre, siempre se ha de salir con la suya y no tiene miedo hacer conjuros y hechizos complicados, incluso si suena descabellado o está prohibido.

Por otro lado, se tocan varios subtramas que hacen ameno este especial navideño de solsticio, aunque a varios de ellos son despachados de forma muy apresurada. Es el caso de lo que sucede con las amigas humanas de Sabrina, Susie y Ros. Pero también con lo que pasa con Harvey, este chico humano, básicamente el amor verdadero de Sabrina, que no termina de aceptar el mundo de los brujos, ni los hechizos, ni nada de eso luego de lo ocurrido en la primera temporada, —¿por qué será que no termina de darse cuenta de que si sigue con vida es por Sabrina? ¿Dónde quedó el Harvey del final de la primera temporada?—.

Una cosa curiosa es que la estatua de Baphomet, por la que el show fue demandado por militantes de El Templo Satánico —demanda más tarde resuelta de "forma amistosa", según el fundador de la agrupación— aparece de nuevo a cuadro.

Eso sí, nos quedamos con muchas cosas pendientes y listas para desempaquetar el próximo mes de abril, cuando será estrenada la segunda —¿y última?— parte de El mundo oculto de Sabrina.

Sabrina: Cuento de Solsticio de Invierno ya se encuentra disponible para todos los suscriptores de Netflix.