Seguramente en Epic Games esperaban que el último mes del año fuera bastante diferente con Fortnite. Más allá del evento invernal que disfrutan los jugadores, el estudio ha estado envuelto en polémica debido a los recientes problemas legales por "robar" bailes. Alfonso Ribeiro, quien interpretara a Carlton Banks en El Príncipe de Bel Air, demandó a la compañía por monetizar los movimientos inspirados en el "Carlton Dance".

Backpack Kid hizo lo propio esta semana, alegando que el popular "Floss" apareció sin autorización en el battle royale. Lo curioso de este caso es que son los padres del "afectado" quienes presentaron la demanda, pues "el niño de la mochila" es menor de edad. El rapero 2 Milly no se quedó atrás, está molesto porque se apropiaron del "Milly Rock".

Los bailes tienen una gran importancia en Fortnite, son elementos que han ayudado a convertirlo en un auténtico fenómeno mundial. En YouTube es posible encontrar multitud de vídeos virales de personas intentando imitar las coreografías, incluso con bailarines profesionales sumándose al reto. En el mundo del fútbol ya es normal ver a jugadores festejar goles con una evidente inspiración en el juego.

El problema real: la monetización

La verdadera problemática no tiene que ver con los movimientos copiados, sino con sacarles un provecho económico sin que los autores sean remunerados. Aunque los demandantes no lo mencionen, está claro que buscan una compensación monetaria. Fortnite puede generar millones de dólares cada mes gracias a su modelo con microtransacciones. Es el juego como servicio más exitoso del año, y probablemente mantenga el trono durante mucho tiempo. Esa posición es lo suficientemente atractiva para querer obtener una rebanada del pastel.

Los casos mencionados podrían ser sólo el comienzo de una tormenta legal. Sería poco responsable asegurar que todos los movimientos están "inspirados" en obras ajenas, pero es cierto que el estudio de Carolina se ha basado en muchos bailes de la vida real. La mejor evidencia la encontramos en el siguiente vídeo publicado en mayo del presente año. Hasta ese momento 58 coreografías habían sido copiadas.

Esa cifra se habría incrementado hasta la fecha, pues en cada temporada de Fortnite se agregan nuevas coreografías. Seguramente con el paso de las semanas veremos a más personas sumarse a los reclamos. El rapero estadounidense BlocBoy JB, que de momento no ha presentado ninguna demanda, declaró que él y los involucrados debían recibir un pago si sus movimientos generaban ganancias. Pareciera que la compañía no midió las consecuencias de sus actos, sin embargo, es llamativo que nunca han utilizado los nombres originales de los bailes. De alguna forma buscaban esquivar problemas.

Un antecedente que podría marcar el futuro

En 2017, la bailarina Gabby J. David se percató que uno de sus bailes había sido copiado en el battle royale. Se puso en contacto con Epic Games antes de iniciar cualquier proceso legal, llegando a un acuerdo en enero del presente año que evitó retirar el famoso "Electro Shuffle". Desgraciadamente, ninguna de las dos partes reveló los puntos de su arreglo, pero sentó un precedente que podría influir en las demandas actuales.

David L. Hecht, especialista en temas de propiedad intelectual, es el abogado encargado de llevar las tres demandas mencionadas. La ventaja de Epic Games es que, al menos en el sector de los videojuegos, no hay antecedente de una compañía pagando multas por copiar bailes. No son los únicos que lo han hecho. Overwatch de Blizzard Entertainment tiene algunas coreografías inspiradas en obras de la vida real, y nunca han estado involucrados en litigios. ¿Será esta la primera vez? Lo sabremos en los próximos meses.