En pleno escándalo en el terreno de la privacidad tras las nuevas informaciones surgidas ayer en relación a los beneficios con los que Facebook realizaba acuerdos con otras grandes compañías tecnológicas, entre las que se encontraba Amazon, la empresa de Jeff Bezos reclama su protagonismo propio.

Un nuevo informe detalla que la firma tras los altavoces Echo y el asistente Alexa envió por error miles de archivos de audio a un usuario que solicitó acceso a los datos e información que la compañía tenía de él. Su solicitud, a la que la empresa dio luz verde en virtud del Reglamento General de Protección de Datos europeo (GDPR), vino acompañada, además de la información propia requerida, de datos de otro cliente.

Concretamente, lo obtenido habría sido acceso a una información que "contenía datos relacionados con cosas cotidianas como búsquedas de Amazon, pero también había alrededor de 1,700 archivos WAV y un PDF que catalogaba transcripciones no clasificadas de las interpretaciones de Alexa de sus comandos de voz".

La persona que recibió los datos por error informó a Amazon –no sin antes haber hecho una copia de los mismos–, quien los eliminó del servidor al que le había dado acceso. Posteriormente se descubriría que la empresa no había avisado al cliente afectado de que sus datos habían sido expuestos.

Tu vida al descubierto

La revista alemana C't, gracias al mencionado guardado previo de los datos expuestos realizado por el usuario antes de que Amazon los eliminara, ha tenido acceso a los mismos y puesto en relevancia el resultado de sus pesquisas en un PDF al que se puede acceder online. En él se detallan unos descubrimientos que evidencian la exposición de la privacidad de este usuario desconocido por parte de la compañía.

El citado medio lo relata así:

El "Cliente X" usa Alexa en múltiples ubicaciones. Tiene al menos un Echo en casa y tiene un Fire TV controlado por voz conectado a su TV. Una voz femenina también ha hablado con Alexa, por lo que claramente hubo una mujer alrededor al menos parte del tiempo.

Obviamente, Alexa pudo escuchar a nuestro "sujeto" en la ducha, y los comandos dados a los termostatos y similares demostraron que usa a Alexa para controlar varios electrodomésticos inteligentes. Usa a Alexa en casa, en su teléfono inteligente y cuando está fuera de casa. Las grabaciones que recibimos cubren todo el mes de mayo.

Pudimos navegar alrededor de la vida privada de un completo desconocido sin su conocimiento, y la naturaleza inmoral, casi voyeurista de lo que estábamos haciendo puso nuestros pelos de punta. Las alarmas, los comandos de Spotify y las consultas sobre transporte público incluidas en los datos revelaron mucho sobre los hábitos personales de la víctima, su trabajo y su gusto por la música.

Los datos obtenidos permitieron a la revista triangular rápidamente a sus amigos y, en última instancia, a la persona en cuestión a través de Twitter, quien se mostró doblemente sorprendido por los descubrimientos y por la nula comunicación de Amazon acerca del caso. La compañía, por su parte, afirma que se trata de un "desgraciado" error humano.

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