En 2017 esta serie creada por Derek Simonds nos sorprendió. La historia oscura, críptica; la narración lenta y descorazonadora, así como el guion con giros inesperados y profundos nos cautivaron y no dejaron una sola rendija por la que pudiéramos escapar. Protagonizada por un brillante Bill Pulman y una sorprendente Jessica Biel nos hicieron trizas durante 8 episodios.

En aquella ocasión se contó el caso de Cora Tannetti (Biel), una joven común y corriente que comete un homicidio, aparentemente sin motivo, frente a su familia y decenas de personas. Es aquí donde entró en acción el personaje de Bill Pullman, Harry Ambrose, un peculiar detective que encuentra las pistas más delicadas y ocultas (y siniestras) del caso.

Es precisamente el detective Ambrose el personaje que conecta ambas temporadas. En la segunda entrega sigue otro perturbador caso en donde demostrará una vez más que si bien es un hombre atormentado, extraño, solitario, con relaciones destrozadas y dolorosas, también —y tal vez por esto mismo— puede abrir las puertas de las habitaciones más oscuras de la mente y conducta humana.

Tal como ocurrió en la primera entrega de The Sinner, la segunda temporada no pierde tiempo en presentarnos el caso a resolver. Desde el primer episodio es presentada la historia de Julian Walker (Elisha Henig), un pequeño de 13 años que, como bien dice la sinopsis oficial de la serie: "Comete un crimen brutal". Y desde ahí seguiremos la investigación del detective Ambrose, aunque en esta temporada más bien acompaña a Heather Novack (Natalie Paul), una detective novata que busca apoyo en Ambrose, tanto porque se trata de su primer caso como por la fama que cosechó este al resolver el homicidio de Cora y, además, por ser un amigo de la infancia de su padre.

Son muy interesantes los personajes que tiene la nueva temporada de The Sinner, pero sin duda lo más llamativo es que conocemos más sobre los tormentos del propio Ambrose, pues el caso de Julian es jurisprudencia de pueblo natal del detective y viaja para apoyar a Novack. Entonces, literalmente, lo veremos darse de frente con su pasado y con varios de sus demonios.

Por otro lado, Carrie Con interpreta a Vera Walker, la madre de Julian que tiene muchos secretos y una vida... poco ordinaria. Es aquí donde, poco a poco pero de forma imparable, la historia se vuelve turbia y peligrosa. A cada paso se nos van hundiendo los pies hasta un punto en el que ya no podemos salvarnos. Cuando menos lo esperamos estamos en medio de un intrigante caso en el que el doble homicidio de Julian casi pasa a segundo plano, pues el pasado regresa a exigir y arrebatar justicia.

The Sinner en su segunda entrega mantiene su esencia aunque tropieza con muchos detalles que en la primera libró sin dificultades. Algunas tramas y algunos detalles se sienten forzados e inverosímiles, sobre todo para una serie que habla desde la razón y bajo las órdenes de las pasiones humanas más crudas y brutales. Aun así la entrega logra ser entretenida, oscura, dolorosa y resuelve bien sus historias. Nos lleva por un tobogán oscuro en el que olvidamos tanto tiempo la luz que cuando por fin la vislumbramos nos asusta.

Es probable que esta serie de antología continúe pues su fórmula ha dado resultado, y, sobre todo, Bill Pullman está haciendo un trabajo fabuloso como Harry Ambrose. Ojalá podamos verlo en otra historia compleja e intrincada en una tercera temporada, y aunque esperamos logre la tensión y resultados de la primera, sí que nos encantaría tenerlo de vuelta y conocer más de su pasado y alma atormentada.

The Sinner fue estrenada en agosto en USA Network y Netflix la añadió a su catálogo en noviembre. Sin duda una buena opción para los amantes de los thrillers psicológicos y los dramas policíacos.