Los centros de Vigo y Tenerife del Instituto Español de Oceanografía (IEO) lo han conseguido: tienen pulpos juveniles tras 20 años de esfuerzo para dar con la forma correcta de alimentarlos y cuidarlos. Pero ¿por qué ha sido tan difícil la reproducción del pulpo común (octopus vulgaris)?

Lo cierto es, tal y como señala el responsable del equipo de investigación de cefalópodos del IEO de Vigo, Pedro Domingues, que la reproducción es fácil, "lo difícil es la producción" de este cefalópodo. "Un macho y una hembra de pulpo se reproducen en cautividad sin problema, este llega en el momento en el que son paralarvas que, tras unos 40 días de vida, se mueren", comenta Domingues. En los primeros 30 o 40 días "morían masivamente" todos los ejemplares y no llegaban a la siguiente fase, la de juveniles.

No es el primer intento de producir juveniles. Es más, en varias ocasiones en el IEO se ha conseguido pasar de paralarvas a juveniles "en la década de los 2000", explica. Otro intento también llegó a buen puerto en 2006, cuando un investigador asturiano logró que las paralarvas cruzaran la línea alimentándolas con "sobras de centollo y artemia". Sin embargo, ninguno de los protocolos se pudo repetir y, por lo tanto, se demostró que no eran efectivos.

Ahora, tras 20 años de pruebas estos investigadores lo han conseguido. Además, la colaboración canaria de los últimos cinco años "ha sido muy, muy importante", afirma Domíngues. Por fin. Este nuevo protocolo no solo se ha probado sino que también se ha visto su efectividad. Aunque no podemos saber qué hacen exactamente para que lleguen a juveniles, porque "es una patente" y como tal es secreta. Lo cierto es que está relacionada con la alimentación y el ambiente en el que se crían a los ejemplares: "Hemos mejorado mucho las técnicas de zootecnia, es decir, las condiciones de parámetros físico-químicos, ambientales y también cambiamos todo el protocolo de alimentación", explica.

Fue el pasado año cuando vieron que uno de los protocolos de alimentación aumentaba la supervivencia de las paralarvas. "Propusimos a la IEO de Vigo, la de Canarias y la de Madrid, hacer una patente y probarla porque creíamos, como después hemos visto, que era un buen método", comenta el investigador. Así, pues, este año volvieron a realizar el experimento -en varios tanques- y los resultados no han podido ser mejores: "Con todo lo que aprendimos el año pasado, lo repetimos y los resultados en su crecimiento han sido incluso mejores", afirma. Las paralarvas no solo han superado la barrera de los 40 días sino que ya tienen 100 "y pesan dos gramos". "Además, están viviendo con los adultos y esto es nuevo para nosotros", resalta el investigador. "Tenemos mucha supervivencia y un crecimiento muy bueno", aclara Domíngues.

El ciclo de vida del pulpo es muy corto, "de uno o dos años" y, además, una vez se reproducen, mueren. "Todos los cefalópodos se reproducen una sola vez y mueren", explica a Hipertextual.

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H. Zell (Wikimedia)

Pescanova es dueña de la patente

El IOE y la empresa Nueva Pescanova han llegado a un acuerdo. "Pescanova tiene sus propios centros de I+D+i y va a desarrollar aún más esta técnica para la producción comercial del pulpo", indica. "Nosotros nos hemos puesto a disposición de la compañía para seguir colaborando con ellos", afirma Domingues.

En Galicia, "esta especie es muy importante", comenta Domingues. "Es muy difícil predecir de un año a otro las cantidades que se van a poder pescar. El pulpo depende de muchos factores para crecer y es muy complicado", indica.

"Ambas entidades tienen interés en cerrar el ciclo en cautividad a nivel comercial del pulpo común. Este avance consigue superar lo que hasta el momento se consideraba como el principal escollo para el cultivo comercial de esta especie, aplicando además, una metodología que es más rentable y replicable que las desarrolladas hasta ahora. Por todo ello, los esfuerzos actuales se centran en la obtención de juveniles y el estudio de su viabilidad económica", señala el Ministerio de Ciencia en un comunicado de prensa.